El Gobierno nacional prepara el envío de la reforma tributaria al Congreso antes de fin de año, en lo que promete ser la medida estructural más ambiciosa de la gestión. El proyecto, elaborado con asistencia técnica del Banco Mundial y el BID, cuenta con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en su último informe destacó la necesidad de mejorar la eficiencia y la equidad del sistema impositivo argentino.
El objetivo oficial es simplificar y hacer más eficiente el sistema impositivo argentino, en línea con los compromisos de equilibrio fiscal. Actualmente, existen más de un centenar de tributos en distintos niveles de gobierno, de los cuales apenas un puñado concentra la mayor parte de la recaudación.
Sin embargo, la iniciativa no está exenta de tensiones políticas: gran parte de los tributos señalados como “distorsivos” son fuentes centrales de recaudación para las provincias.
El corazón del debate: Ingresos Brutos
En el 25° Congreso Nacional de Ciencias Económicas, el economista Osvaldo Giordano advirtió que “los malos impuestos generan más de un cuarto del financiamiento del Estado”, apuntando a Ingresos Brutos, las retenciones y el impuesto al cheque. Propuso avanzar hacia un “súper IVA” que unifique IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales en un solo tributo.
El planteo impacta de lleno en las finanzas provinciales: Ingresos Brutos explica cerca del 75% de la recaudación propia de los distritos. La eliminación o unificación de ese impuesto implicaría redefinir el esquema de coparticipación, un tema históricamente conflictivo.
Por su parte, el tributarista César Litvin coincidió en que el sistema actual es un obstáculo para la inversión: “Ingresos Brutos es el peor de todos. Le siguen las retenciones y el impuesto a los débitos bancarios”. Para Litvin, la clave está en combinar simplificación tributaria con equilibrio fiscal, un equilibrio difícil de lograr sin acuerdos políticos entre Nación y provincias.
El FMI, en su última revisión, fue claro: la reforma debe implementarse de manera bien secuenciada y con impacto real en la eficiencia, la equidad y la disciplina fiscal. Los técnicos del organismo resaltan que cualquier cambio en impuestos provinciales debe estar acompañado de mecanismos de compensación para evitar desfinanciar a los gobiernos locales.
En este sentido, la Casa Rosada busca dar señales de seriedad fiscal y, al mismo tiempo, aliviar la presión tributaria sobre el sector privado. Pero en el tablero político la discusión se anticipa áspera: los gobernadores ya dejaron trascender su preocupación por eventuales pérdidas de recursos.





