La actividad metalúrgica volvió a mostrar señales claras de debilidad en noviembre, consolidando un escenario recesivo que atraviesa a casi toda la cadena productiva. Según los últimos datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción registró una caída interanual del 4,2% y un retroceso del 0,5% respecto de octubre, mientras que el acumulado del año muestra una contracción del 0,3% frente al mismo período de 2024.
El dato más preocupante aparece en la utilización de la capacidad instalada, que se desplomó 6,1 puntos porcentuales en comparación interanual y se ubica entre los niveles más bajos de la serie histórica. Este deterioro refleja no solo la caída de la demanda, sino también la falta de dinamismo de los principales sectores clientes de la industria.
Producción y empleo en baja sostenida
El mercado laboral metalúrgico también sigue sintiendo el impacto del freno productivo. En noviembre, el empleo cayó 3,3% interanual y 0,4% frente al mes anterior, confirmando una tendencia descendente que se mantiene sin interrupciones. La combinación de menor actividad y capacidad ociosa elevada continúa presionando sobre las dotaciones de personal.
En el análisis por sectores, algunos rubros que habían mostrado un leve repunte durante el primer semestre comenzaron a perder impulso. Maquinaria Agrícola registró una caída interanual del 2,6%, profundizando el retroceso del mes previo, mientras que Carrocerías y Remolques, aunque todavía en terreno positivo con 3,1%, evidenció una clara desaceleración.
Entre los desempeños más negativos se destacaron Fundición (-18,2%), que volvió a ser el sector más afectado, Autopartes (-4,8%) y Bienes de Capital (-3,4%). A esto se suman otros segmentos que prolongaron la tendencia contractiva, como Equipos y Aparatos Eléctricos (-3,4%), Equipamiento Médico (-2,8%) y Otros Productos de Metal (-2,7%).
Cadenas de valor: retrocesos generalizados
El análisis por cadenas de valor confirma la fragilidad del entramado metalúrgico. Las empresas vinculadas a la cadena agropecuaria cayeron 1,2% interanual, profundizando la baja observada desde fines del tercer trimestre. En contraste, Alimentos y Bebidas mostró un repunte del 1,4%, aunque insuficiente para modificar el panorama general.
Por su parte, los sectores asociados a Energía Eléctrica (-1,3%), Minería (-6,4%) y Petróleo y Gas (-7,1%) continuaron con resultados negativos, manteniéndose por debajo de los niveles del año pasado. El escenario es aún más complejo en los segmentos ligados al Consumo Final (-8,3%), la Industria Automotriz (-5,8%) y la Construcción (-6,3%), que volvieron a ubicarse entre los más golpeados.





