Las conversiones de vehículos a GNC en Argentina registraron en marzo de 2026 un fuerte crecimiento, con 7.379 unidades transformadas, lo que representa un aumento del 40% respecto a febrero y un salto interanual del 70% frente al mismo mes de 2025. El fenómeno, que se extiende en todo el país, está impulsado principalmente por la brecha de precios entre el gas natural comprimido y los combustibles líquidos.
El ahorro como motor del cambio
El auge del GNC responde a una diferencia cada vez más marcada en los costos de movilidad. Actualmente, la nafta súper supera los $2.000 por litro, mientras que el GNC ronda los $790 por metro cúbico, con un rendimiento equivalente superior.
En este contexto, el especialista Ignacio Barousse en declaraciones al portal Surtidores.com, explicó: “El nivel de conversiones de marzo es el más elevado desde julio de 2022”, y vinculó el fenómeno al encarecimiento sostenido de los combustibles tradicionales.
El ahorro para los usuarios resulta significativo. Según estimaciones del sector, un automovilista que recorre unos 2.000 kilómetros mensuales puede reducir sus gastos en aproximadamente $260.000 por mes. En ese sentido, Barousse destacó: “El uso de GNC se presenta como una alternativa concreta para reducir drásticamente los gastos de movilidad”.
Expansión al transporte y efecto en la economía
El crecimiento del GNC no se limita a los autos particulares. También se consolida en el transporte público y en la logística, donde los costos operativos son clave.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, empresas como Metropol ya incorporaron colectivos a GNC, logrando ahorros superiores a los 2.500 dólares mensuales por unidad. En el transporte de cargas, los beneficios son aún mayores: en rutas como Entre Ríos–Neuquén, el ahorro puede alcanzar los 7.000 dólares mensuales por camión.
Este cambio también tiene impacto macroeconómico. Una mayor adopción del GNC podría reducir la dependencia de importaciones de combustibles líquidos y aliviar la presión sobre los precios internos.
Para el sector energético, el desarrollo del gas aparece como una oportunidad estratégica. “El impulso al GNC se posiciona como el mejor instrumento para lograr una baja genuina y sostenible de los costos logísticos”, concluyó Barousse.





