El Gobierno de Javier Milei reglamentó este lunes el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una herramienta destinada a promover inversiones productivas de micro, pequeñas y medianas empresas en Argentina, a través del Decreto 242/2026 publicado en el Boletín Oficial.
La medida —firmada también por el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo— apunta a dinamizar la actividad económica, mejorar la competitividad y fomentar la generación de empleo y exportaciones.
Según el texto oficial, el objetivo del régimen es “incentivar inversiones productivas que contribuyan al desarrollo económico, la competitividad de los sectores y la generación de empleo”, en línea con lo establecido por la Ley 27.802.
Qué es el RIMI y a quién está dirigido
El RIMI está orientado a empresas alcanzadas por el impuesto a las ganancias que califiquen como micro, pequeñas o medianas —hasta tramo 2 inclusive—, siempre que acrediten esa condición al inicio del ejercicio fiscal en el que realicen la inversión.
Además, el régimen contempla a entidades sin fines de lucro registradas ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, incluso si no cuentan con certificado pyme, siempre que cumplan con los parámetros exigidos.
El decreto establece que las inversiones deberán realizarse dentro de un plazo de dos años desde la entrada en vigencia del régimen, y que los beneficios fiscales se activarán cuando el proyecto entre en funcionamiento.
Qué inversiones incluye y cuáles quedan afuera
El Gobierno definió como inversiones productivas a aquellas destinadas a bienes nuevos amortizables, excluyendo automóviles. Entre ellas se destacan:
- Bienes de capital
- Equipamiento de informática y telecomunicaciones
- Sistemas de riego agrícola
- Mallas antigranizo
- Bienes semovientes con fines reproductivos
- Obras vinculadas a la actividad productiva
- Proyectos de eficiencia energética y energías renovables
También se incluyen proyectos en ejecución que tengan menos del 30% de avance al momento de entrada en vigencia de la ley.
En contrapartida, el decreto deja en claro que no serán consideradas inversiones productivas aquellas de carácter financiero, como activos o instrumentos de portfolio.
Beneficios fiscales y condiciones
Uno de los principales atractivos del RIMI es el acceso a beneficios fiscales, entre ellos la devolución de créditos fiscales vinculados al IVA. Sin embargo, el decreto establece un límite: no podrá superar el 50% del cupo anual asignado en el presupuesto.
Además, se fijan condiciones estrictas para acceder al régimen:
- No tener deudas exigibles con el organismo recaudador
- Cumplir con los montos mínimos de inversión cuando corresponda
- Acreditar la afectación de los bienes a la generación de ingresos gravados
El texto oficial también detalla que “el goce de los beneficios fiscales procederá en el ejercicio fiscal en el que se verifique la puesta en marcha de la inversión”.
Un esquema con foco en producción y energía
El RIMI incorpora un capítulo específico para inversiones en eficiencia energética, incluyendo proyectos de generación, almacenamiento y transporte de energía renovable, así como mejoras en el consumo energético de las empresas.
En paralelo, sectores como el agro también aparecen como beneficiarios clave, con incentivos para tecnología de riego y protección de cultivos.
Próximos pasos
El decreto establece que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, junto con las secretarías de Agricultura, Ganadería y Pesca y de Energía, deberán dictar en un plazo de 30 días las normas complementarias para la implementación efectiva del régimen.





