El Estrecho de Ormuz permanece cerrado por cuarto día consecutivo y el impacto ya se siente en toda la economía global. Cinco buques petroleros fueron reportados como alcanzados en la vía marítima, mientras Qatar suspendió la producción de gas y una refinería de Arabia Saudita detuvo sus operaciones.
Se trata de uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta: por allí circula cerca del 20% del suministro mundial de crudo. El bloqueo, en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente, encendió todas las alarmas en los mercados.

Petróleo en alza y combustibles más caros
El precio del crudo Brent trepó más de 6% y superó los US$82 por barril, mientras que el WTI en Estados Unidos también registró fuertes subas. En paralelo, el gas europeo volvió a dispararse y los contratos TTF en Países Bajos superaron los 57 euros por MWh, casi el doble que hace un mes.
En Estados Unidos, la interrupción ya se trasladó al consumidor: el precio promedio de la gasolina superó los US$3 por galón en estaciones de servicio de todo el país.
Frente a este escenario, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Energía, Chris Wright, anunciarán medidas para contener el impacto del alza del petróleo.
Desde la Casa Blanca anticiparon una postura firme. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió: “Los golpes más duros están aún por venir”, en referencia al conflicto con Irán.
En la misma línea, una gestora internacional remarcó que “los mercados deberán asimilar consecuencias duraderas, especialmente en inflación y energía”, reflejando la creciente preocupación por un escenario prolongado.
Bolsas en rojo y temor a más inflación
El efecto dominó fue inmediato. Los futuros del S&P 500 cayeron cerca de 2% y el Nasdaq 100 retrocedió más de 2,5%. En Europa, el índice Stoxx 600 bajó 3,6% y las principales plazas —París, Fráncfort, Milán y Madrid— operaron con fuertes pérdidas.
En Asia, Tokio cerró con una caída superior al 3% y Seúl se desplomó más de 7%.
Los bonos también reflejaron tensión. El rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años subió hasta 4,09%, mientras que el dólar se consolidó como activo refugio.
El conflicto involucra directamente a Estados Unidos, Israel e Irán, y el presidente Donald Trump sostuvo que “no hay un cronograma fijo” para el desarrollo de las operaciones, lo que refuerza la incertidumbre.
Para la Argentina, un país altamente sensible a los movimientos internacionales de la energía y al comportamiento del dólar, la evolución del conflicto será clave en las próximas semanas. Un petróleo sostenidamente alto puede presionar sobre los costos internos y la inflación, en un contexto económico que ya enfrenta desafíos estructurales.





