La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según el último informe de la ADIMRA, la actividad volvió a retroceder en febrero y profundiza una tendencia negativa que preocupa al sector productivo.
Los datos muestran que la producción metalúrgica cayó 10,3% interanual respecto a febrero de 2025 y también registró una baja del 1,9% en comparación con enero, lo que confirma la continuidad del deterioro en la actividad industrial.
Además, el sector acumula en lo que va de 2026 una contracción del 8,2%, en un contexto marcado por la debilidad de la demanda interna y la baja utilización de la capacidad instalada.

“La actividad metalúrgica profundiza su tendencia negativa en el primer bimestre, reflejando una severa contracción de la demanda interna”, señala el informe sectorial.
Capacidad instalada en niveles mínimos
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento es el nivel de utilización de la capacidad instalada. En febrero, las plantas metalúrgicas operaron apenas al 40,2% de su capacidad, lo que representa una caída de 8 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año pasado.
Este indicador se ubica además entre los más bajos de los últimos cuatro años, lo que evidencia el fuerte freno en la actividad productiva.
“Con una capacidad ociosa que alcanza niveles críticos y sin señales de recuperación en el corto plazo, el sector enfrenta un escenario de achicamiento del mercado local”, advierte el reporte.
El impacto de esta situación también comienza a reflejarse en el empleo. La industria registró una caída interanual del 1,8% en los puestos de trabajo, aunque el nivel se mantuvo estable en comparación con el mes anterior.
Caídas generalizadas en todos los sectores
El informe de ADIMRA indica que todos los rubros metalúrgicos registraron retrocesos interanuales. Las bajas más moderadas se observaron en el segmento de maquinaria agrícola, con una caída del 1,4%, mientras que el sector de fundición mostró el desplome más pronunciado, con una baja del 15%.

Las empresas proveedoras de sectores clave como automotriz, construcción y consumo final también experimentaron fuertes descensos en su nivel de actividad.
A este escenario se suma la presión del comercio exterior. Aunque las importaciones industriales cayeron 14% interanual en enero, el volumen sigue siendo elevado y se combina con un mercado interno debilitado.
El informe advierte que esta situación “sugiere una fuerte reducción del mercado total por falta de demanda”.
En este contexto, las expectativas empresarias tampoco muestran señales de recuperación inmediata. Seis de cada diez empresas del sector no esperan mejoras en la producción durante los próximos tres meses, lo que refleja un clima de cautela en toda la industria.





