Tras el triunfo electoral de La Libertad Avanza y el respaldo internacional recibido por el gobierno argentino, los mercados financieros reaccionaron con alivio: el riesgo país cayó y las expectativas de devaluación se moderaron. Sin embargo, el escenario no luce igual para quienes dependen directamente del mercado interno.
El ex ministro de economía Domingo Cavallo, advierte en su blog personal cavallo.com.ar que la actividad sigue resentida y que la recuperación se ve limitada por dos factores: tasas reales de interés extremadamente altas y un peso sobrevaluado. Ambos precios clave —el dinero y el dólar— “se han convertido en un freno que neutraliza los beneficios de la desregulación y la apertura económica”.
Señales de alerta en la economía real
El diagnóstico según el economista, es claro: para que la apertura comercial y la competencia mejoren el bienestar general, “se necesita una inflación en baja acompañada de un tipo de cambio competitivo y de tasas de interés que no castiguen la inversión“.
El ex titular de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, afirma que hoy, ocurre lo contrario. “La política monetaria restrictiva y las restricciones cambiarias mantienen un peso artificialmente fuerte, lo que encarece el crédito y resta competitividad al aparato productivo”.
Este escenario ya muestra consecuencias visibles dice Cavallo:
- Suba de la morosidad bancaria
- Quiebras y balances negativos en el sistema financiero
- Caída del consumo y pérdida de empleo privado
- Mayor importación de bienes que podrían producirse localmente
- Más turismo al exterior por dólar barato
Es decir, una economía que no logra acelerar a pesar de haber despejado riesgos financieros inmediatos.
“Ya hay indicios claros de que las altas tasas reales de interés del tercer trimestre del año causaron un daño importante a deudores bancarios y a entidades financieras. Esto se refleja en el aumento de los impagos tanto de familias como de empresas y en el quebranto registrado por los bancos en sus balances”.
Inflación y tasas: una relación que presiona a las empresas
Las tasas nominales y reales elevadas encarecen el financiamiento de capital de trabajo. Esto genera un efecto directo sobre los precios: las empresas trasladan sus costos financieros a los productos, reforzando la inercia inflacionaria.
“Pero es menos conocido el efecto de las altas tasas de interés reales y nominales sobre la tasa de inflación, no sólo porque encarece los costos de producción en la medida que los productores tienen que financiar su capital de trabajo con endeudamiento bancario, sino porque a través del financiamiento en pesos a tasa fijas por períodos de varios meses se genera inercia inflacionaria”, afirma el economista
Mientras tanto, el costo del crédito en dólares también se ve afectado por el riesgo país. Sin una mejora en ese indicador, el financiamiento productivo seguirá en niveles poco accesibles para la mayoría de los sectores.
El dólar, aún bajo restricciones
La sobrevaluación del peso sólo puede sostenerse mediante dos anclas:
- Altas tasas reales
- Cepo cambiario a empresas
Ambas distorsiones generan incertidumbre sobre lo que pasará cuando se normalice el mercado cambiario. Sin una señal clara sobre su eliminación, la inversión productiva sigue en pausa.
“Además del efecto negativo de las altas tasas reales de interés que se necesitan para mantener el tipo de cambio nominal en los niveles deseados por la autoridad monetaria, la sobrevaluación real del peso crea varios inconvenientes adicionales. Por un lado, alienta el gasto en turismo en el exterior y las importaciones de bienes de consumo que a un tipo de cambio de equilibrio podrían abastecerse con producción nacional. Por otro lado, las restricciones al movimiento de capitales que aún existen en forma de cepo para las personas jurídicas plantean la duda de cuál será el efecto sobre el tipo de cambio cuando dicho cepo se elimine”, argumenta el ex ministro.
¿Qué necesita cambiar?
Cavallo, insiste en que se requiere un plan creíble que combine:
- Acumulación sostenida de reservas propias del Banco Central
- Eliminación completa del cepo
- Reducción durable del riesgo país
- Definición clara sobre la convivencia del peso y el dólar
La opción que toma fuerza en el debate económico es un sistema bimonetario estable, similar al de Uruguay, Perú o Paraguay, con libre elección de moneda e intermediación financiera sin restricciones.
Con reglas claras, el tipo de cambio buscaría su nivel de equilibrio y las tasas caerían, impulsando inversión, consumo y empleo.
Lo que se juega antes de 2027
Finalmente, Cavallo dice que si Argentina logra estabilizar su frente financiero y cambiario con apoyo internacional —en especial del FMI y de Estados Unidos— podría:
- Consolidar la baja de la inflación
- Recuperar el crecimiento
- Despejar riesgos de una nueva crisis preelectoral
Con ese escenario, sería más fácil conseguir acuerdos para reformas estructurales —laboral, impositiva y de inversión— necesarias para un ciclo de desarrollo sostenido.





