El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó una flexibilización parcial en las regulaciones de los préstamos en moneda extranjera destinados a empresas, con el propósito fundamental de volver a impulsar la actividad productiva y reducir de manera directa los costos financieros que afronta el sector privado. Según detalló el funcionario, la iniciativa habilita a las entidades bancarias a otorgar financiamiento en dólares a un abanico mucho más amplio de compañías, eliminando el requisito excluyente de que los solicitantes sean generadores de divisas o cuenten con el aval formal de un exportador.
Esta decisión del Palacio de Hacienda busca desarmar un esquema normativo rígido cuyos orígenes se remontan a las restricciones financieras impuestas tras la crisis del año 2001. Con las modificaciones instruidas por la cartera económica, los bancos comerciales quedarán autorizados a destinar hasta un 15% de sus depósitos en dólares a líneas de crédito para empresas no exportadoras, bajo un marco de monitoreo prudencial reglamentado por el Banco Central para garantizar el resguardo de la liquidez del sistema.
Un aspecto sustancial del anuncio radica en que el beneficio aplica de forma estricta a personas jurídicas, dejando fuera a las personas físicas de manera taxativa para evitar la especulación individual. El Gobierno busca canalizar una capacidad prestable ociosa en el sistema bancario que ronda los US$ 7.000 millones, cerca del 17% del total de depósitos en moneda extranjera, para dinamizar sectores estratégicos con alto efecto multiplicador, con especial foco en la construcción y la industria automotriz.
Asimismo, la medida ofrece a las compañías una alternativa de financiamiento a tasas de interés sensiblemente más bajas que las prevalecientes en moneda nacional, en una coyuntura donde el costo del crédito en pesos aún resulta restrictivo para encarar planes de inversión. De este modo, el tejido corporativo podrá estructurar proyectos de capital y financiar capital de trabajo con condiciones financieras considerablemente más ventajosas.
Por último, Caputo enfatizó que este anuncio se alinea con la estrategia macroeconómica de reincorporar ahorros privados al circuito productivo, articulándose de forma directa con el marco de la ley de inocencia fiscal. Para la conducción económica, la combinación de estas herramientas permitirá transformar depósitos pasivos en crédito productivo, sentando las bases para acelerar la creación de empleo formal y consolidar la recuperación de la actividad.





