Alexander Zverev se consagró campeón del US Open 2026 al derrotar a Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2, en una final disputada ante una Arthur Ashe que soñaba con volver a celebrar un campeón estadounidense después de 23 años. El alemán necesitó 3 horas y 32 minutos para imponerse con autoridad, sostener la presión del público y sumar el segundo Grand Slam de su carrera, después del obtenido en Roland Garros.
Zverev llegó a la definición convertido en una de las grandes figuras de la temporada y dejó atrás aquella imagen de tenista al que el brazo podía encogérsele en los momentos decisivos. Esta vez respondió cuando más importaba, aprovechó las dudas de Shelton y construyó una victoria que terminó siendo mucho más contundente de lo que había insinuado el tercer set.
Dos sets para tomar el control
El alemán golpeó desde el comienzo. Rompió el saque de Shelton en el primer game y, cada vez que el estadounidense intentó reaccionar, encontró en su servicio una herramienta decisiva para apagar los incendios. Zverev atacó especialmente el revés de su rival, una estrategia que le permitió controlar los intercambios y provocar errores.
Otra doble falta de Shelton le entregó un nuevo break y el primer set terminó 6-3 para Zverev.
El segundo parcial siguió por el mismo camino. Shelton acumuló errores y mostró nervios ante un rival que casi no concedía oportunidades. El estadounidense consiguió sostenerse hasta el tie break, pero allí Zverev jugó con enorme autoridad y se impuso 7-2 para quedar a un set de la gloria.
Cuando parecía que la final podía resolverse rápidamente, Shelton encontró una reacción. El estadounidense empezó a sostener con mayor firmeza sus turnos de servicio y cambió la dinámica del partido. Con 6-5 logró finalmente quebrar el saque del alemán y estiró la definición al cuarto set.
Zverev no dejó escapar la gloria
El cuarto parcial volvió a poner a Shelton contra la pared. Zverev presionó desde el primer juego y obligó al estadounidense a jugar al límite. Una situación de break que parecía controlada terminó complicándose y, poco después, el alemán volvió a quebrar.
Con 5-2, el título quedó al alcance de Zverev. Shelton intentó una última reacción, pero esta vez el alemán no permitió ningún milagro. Con un servicio sólido cerró el partido y levantó el trofeo.
La escena final tuvo un detalle casi cinematográfico: Zverev tardó unos segundos en comprender que el partido había terminado y que finalmente era campeón.
El alemán dio así otro golpe sobre la mesa en una temporada atravesada por las ausencias y las lesiones de varios de los principales protagonistas del circuito. En Nueva York, donde todo parecía preparado para una fiesta estadounidense, Zverev cambió el guion, resistió la presión y volvió a demostrar que ya no es aquel jugador que dudaba cuando llegaba la hora grande.





