River perdió 1-0 ante Tigre este sábado en el estadio José Dellagiovanna, por el Torneo Clausura 2026, y profundizó una crisis futbolística que ya encendió todas las alarmas en Núñez: el equipo dirigido por Eduardo Coudet sufrió su sexta derrota consecutiva, todavía no sumó puntos ni convirtió goles en el campeonato y llegará golpeado al debut en los octavos de final de la Copa Sudamericana, mientras el conjunto de Diego Dabove encontró el triunfo a los 78 minutos gracias a un grave error de Aníbal Moreno que aprovechó Nacho Russo.
El resultado volvió a dejar a River frente a una realidad difícil de disimular. El Millonario tuvo mayor posesión y durante buena parte del encuentro manejó la iniciativa, pero volvió a mostrar los mismos problemas que arrastra desde el comienzo del semestre: circulación sin profundidad, escasa generación de situaciones y una preocupante falta de contundencia.
Tigre, en cambio, construyó su partido desde el orden y la paciencia. El conjunto local cedió terreno, se agrupó correctamente y consiguió neutralizar los intentos de un River que volvió a tener la pelota durante largos pasajes, aunque sin encontrar los caminos para transformarla en peligro real.
La primera mitad dejó muy poco para rescatar. La única llegada clara del equipo de Núñez fue un cabezazo de Francisco Ortega que Felipe Zenobio controló con alguna dificultad. Después apareció una de las acciones más discutidas de la tarde: Ángel Correa combinó con Lucas Beltrán, ingresó al área y cayó ante una intervención de Nahuel Banegas.
El árbitro Andrés Gariano no sancionó penal y el VAR tampoco consideró que existiera una infracción. La decisión provocó el reclamo inmediato de los jugadores de River, pero el marcador permaneció 0-0.
El problema para River no estuvo solamente en esa jugada. El equipo volvió a trasladar demasiado la pelota, encontró pocas variantes para romper las dos líneas de cuatro planteadas por Tigre y terminó chocando contra una defensa que casi nunca perdió el control de la situación.
Un error que volvió a condenar a River
En el segundo tiempo, River mostró algo más de movilidad. Tobías Andrada, uno de los refuerzos que hizo su debut, logró acercarse al circuito de juego y Correa apareció por momentos con algunas pinceladas de su calidad. Sin embargo, el equipo continuó sin encontrar profundidad.
Lucas Beltrán y Rafael Santos Borré quedaron demasiado aislados y River terminó apelando a centros cruzados y remates desde media distancia para intentar quebrar un partido que se le hacía cada vez más incómodo.
Y cuando parecía que el empate sin goles era el destino inevitable, llegó el golpe definitivo.
A los 78 minutos, Nicolás Otamendi jugó hacia Aníbal Moreno, pero el mediocampista perdió la pelota ante la presión de Jabes Saralegui. El exjugador de Boca recuperó y asistió a Nacho Russo, que quedó mano a mano con Beltrán y definió para establecer el 1-0.
El error volvió a exponer una de las grandes dificultades de este River: cuando no consigue convertir sus propias oportunidades, cualquier equivocación termina adquiriendo un peso enorme.
Después del gol, el equipo de Coudet buscó reaccionar, pero lo hizo más desde la desesperación que desde el juego. Un remate de Tobías Andrada que pasó cerca fue prácticamente la última señal de peligro de un conjunto que volvió a terminar un partido sin marcar.
La estadística resulta tan contundente como preocupante: River todavía no convirtió goles en el Torneo Clausura y perdió sus seis partidos más recientes.
Tigre, por su parte, consiguió una victoria de enorme valor en un calendario cargado. El equipo de Dabove alcanzó los siete puntos en el Clausura y los 27 en la Tabla Anual, mientras continúa también con vida en la Copa Sudamericana.
Ahora ambos deberán cambiar rápidamente el foco.
Tigre recibirá el próximo miércoles a Montevideo City Torque por la Copa Sudamericana, desde las 19, después de haber eliminado a Nacional en la instancia previa. River tendrá una prueba todavía más exigente: visitará a Independiente Santa Fe en Bogotá, el miércoles desde las 21.30, por el partido de ida de los octavos de final.
En Núñez, además, todas las miradas estarán puestas en Thiago Almada, cuya llegada podría producirse justamente antes de ese compromiso y convertirse en una de las pocas noticias capaces de devolver algo de ilusión a un equipo que, por ahora, parece haber perdido el rumbo.
Porque River no solamente pierde. River perdió seis veces seguidas, no convirtió en el Clausura y llega a la Sudamericana envuelto en una crisis que ya dejó de ser una mala racha para convertirse en un problema futbolístico de fondo.




