El Club Atlético Platense escribió el capítulo más glorioso de su historia al consagrarse campeón del Torneo Apertura 2025, convirtiéndose en el primer equipo del fútbol argentino en lograr su estrella inaugural después de más de un siglo de existencia. La victoria por 1-0 ante Huracán en el Estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero selló un triunfo que trasciende lo deportivo y reivindica la esencia del fútbol argentino.
Y es que es imposible no vincular este logro a las raíces mismas del Calamar. Fundado el 25 de mayo de 1905 por un grupo de jóvenes del barrio de Recoleta que apostaron por un caballo del Stud Platense en el hipódromo, el equipo nació con el simbolismo de ser un “caballo ganador”. Aquella apuesta exitosa les permitió comprar las primeras camisetas, una pelota y los elementos necesarios para crear su equipo de fútbol. Más de 120 años después, Platense volvió a transformarse en ese caballo ganador que honra sus orígenes.
Durante décadas, el club de Vicente López peleó campeonatos de permanencia, vivió descensos y ascensos, y transitó por diferentes categorías sin jamás conseguir el máximo objetivo. Su mejor antecedente había sido el subcampeonato de 1916, cuando finalizó segundo detrás de Racing Club, y posteriormente en 1949, compartiendo la segunda posición con River Plate tras perder los partidos de desempate. Finalmente este año les llegó el momento de agregarse la tan preciada estrella en el escudo. Y lo hicieron de manera justa.
La consagración de Platense no fue casual. El equipo dirigido por la dupla técnica conformada por Favio Orsi y Sergio Gómez demostró jerarquía y personalidad en los momentos decisivos de la fase eliminatoria. La victoria ante Racing en Avellaneda, el triunfo en semifinales frente a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y, especialmente, la dramática clasificación ante River Plate en el Monumental definida desde el punto penal, configuraron el sendero hacia el título.
El partido ante el Millonario resumió las dificultades históricas del club ante las grandes instituciones. Platense dominó el encuentro y se adelantó en el marcador, pero una polémica actuación arbitral de Yael Falcón Pérez en el segundo tiempo permitió que River igualara con un penal convertido en el minuto 96. Sin embargo, la definición por penales le sonrió al Calamar, que logró una clasificación épica que muchos interpretaron como una reparación histórica.
El plantel que conquistó el título encarna los valores tradicionales del fútbol argentino: esfuerzo, sacrificio, responsabilidad y profesionalismo. Lejos de las grandes inversiones y las contrataciones millonarias, Platense construyó un equipo competitivo con jugadores provenientes del Ascenso y préstamos de otros clubes.
Figuras como el arquero Juan Pablo Cozzani, proveniente de Deportivo Maipú; los defensores Juan Ignacio Saborido e Ignacio Vázquez, arribados desde Villa San Carlos y All Boys respectivamente; y Vicente Taborda, autor del gol clave ante River surgido de las inferiores xeneizes, conforman un plantel que demuestra que en el fútbol argentino se puede ser campeón sin necesidad de grandes estrellas, sino con trabajo en equipo y pertenencia.
La dupla técnica Orsi-Gómez, forjada en lo profundo del ascenso argentino desde 2011, representa otro ejemplo de cómo el mérito y la perseverancia pueden alcanzar el máximo reconocimiento. Su trayectoria por clubes como Fénix, Flandria, San Martín de Tucumán y Godoy Cruz los preparó para este momento histórico.
La conquista de Platense trasciende lo meramente deportivo. El club no solo se consagró campeón del fútbol argentino, sino que también se clasificó directamente a la próxima Copa Libertadores de América, lo que representará un ingreso millonario para las arcas institucionales.
Este logro constituye una reivindicación para un formato de campeonato que permite que equipos tradicionalmente alejados de los primeros planos puedan competir en igualdad de condiciones. El sistema actual del fútbol argentino, con 30 equipos participantes, brindó la oportunidad a técnicos como Orsi y Gómez de dirigir en Primera División y demostrar su valía. Con otro formato, es difícil pensar que hubiesen tenido la oportunidad.
El título de Platense se suma a una serie de conquistas recientes que revalorizan la competitividad y la imprevisibilidad de nuestro fútbol. Racing con Gustavo Costas, Vélez Sarsfield con Quinteros, Central Córdoba con Omar De Felippe, y ahora el Calamar, demuestran que el mérito deportivo puede imponerse por encima de los presupuestos, siempre que haya pasión y esfuerzo.
La imagen de los futbolistas calamares agradeciendo a su hinchada, con los rostros marcados por la emoción del objetivo cumplido, resume la esencia de un logro construido desde la humildad y el esfuerzo colectivo. Platense, el club que nació de una apuesta en el hipódromo, finalmente alcanzó la gloria máxima y grabó su nombre en la historia grande del fútbol argentino. Con esta conquista, el Calamar no solo cumplió el sueño de sus hinchas, sino que también envió un mensaje contundente: en el fútbol argentino, los sueños aún pueden hacerse realidad cuando se combinan la pasión, el trabajo y la fe inquebrantable en los propios objetivos.





