Platense venció 2-1 a Fluminense en el estadio Ciudad de Vicente López, por la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores 2026. Sin embargo, el triunfo no alcanzó para revertir la serie: el conjunto brasileño se impuso 2-0 en la ida y avanzó a las semifinales con un global de 3-2.
Mainero encendió la ilusión
Platense encontró el primer golpe a los 29 minutos del primer tiempo. Guido Mainero apareció para poner el 1-0 y encender la ilusión de todo Vicente López. El gol premió la insistencia del conjunto local, que había asumido el protagonismo y obligado a Fluminense a defender cerca de su propia área.
Lejos de conformarse, el Calamar continuó atacando. Cada recuperación se transformó en una oportunidad para ir hacia adelante y la presión tuvo su recompensa antes del descanso.
Sepúlveda igualó la serie antes del entretiempo
Cuando el primer tiempo se encaminaba hacia el final, Bruno Sepúlveda marcó el 2-0 para Platense. El delantero aprovechó una nueva acción ofensiva del equipo argentino y desató la euforia en el estadio.
Con ese resultado, el conjunto de Palermo había conseguido igualar el marcador global en 2-2. El sueño de alcanzar las semifinales parecía posible y el esfuerzo colectivo encontraba su premio después de una primera mitad jugada con enorme intensidad.
Canobbio volvió a poner a Fluminense en ventaja
Platense salió al segundo tiempo con la misma determinación, pero Fluminense logró reaccionar. A los 11 minutos, Agustín Canobbio descontó para la visita luego de una rápida acción ofensiva construida con participación de Hulk.
El tanto significó un golpe duro para el Calamar, que volvía a quedar abajo en el resultado global. Aun así, el equipo no renunció a su búsqueda y siguió intentando hasta el último minuto.
El esfuerzo no alcanzó, pero dejó una huella
Con el correr del partido, Platense empujó con todo lo que tenía. Sus jugadores disputaron cada pelota como si fuera la última, sostuvieron la presión y buscaron un tercer gol que les permitiera forzar los penales. Fluminense, obligado a resistir, encontró en el arquero Fábio a una de sus grandes figuras, con intervenciones decisivas para sostener la clasificación.
El pitazo final confirmó la victoria de Platense por 2-1, pero también la eliminación por el 3-2 global. La tristeza por quedar afuera convivió con el orgullo de un equipo que nunca se entregó y que, ante un rival de enorme jerarquía, estuvo a un paso de protagonizar una remontada histórica.
El Calamar se despidió de la Copa Libertadores con la frente en alto. La clasificación quedó en manos de Fluminense, pero la noche de Vicente López mostró a un Platense valiente, solidario y dispuesto a luchar hasta el último instante.




