Tras un primer tiempo para el olvido, en el que el equipo argentino no logró encontrarse ni imponer ritmo, el seleccionado nacional renació en la mitad del complemento y escribió una de las páginas más emocionantes de los últimos encuentros. Finalmente fue 33-24
La recuperación comenzó a gestarse cuando Escocia sufrió una tarjeta amarilla que dejó al Cardo momentáneamente con un jugador menos. Ese respiro fue el punto de inflexión: Argentina ganó confianza, ajustó las líneas y empezó a avanzar con convicción, metro a metro.
Con una defensa más ordenada y un ataque que finalmente encontró precisión, Los Pumas encadenaron acciones decisivas hasta llegar a los tries que revirtieron el marcador. El envión anímico, sumado a un pack dominante en el cierre, terminó por sellar la victoria en un final electrizante, celebrado con euforia en las tribunas y en el banco argentino. Ahora se viene Inglaterra. Lo bueno, es que quedó sexto para el sorteo.







