Franco Dal Farra completó la durísima prueba de 50 kilómetros clásica con salida en masa en el Tesero Cross-Country Stadium y cerró su segundo Juego Olímpico de Invierno con un desempeño que confirma la evolución del esquí de fondo argentino en la elite mundial.
En una jornada con un único representante nacional en competencia, el fondista rionegrino de 25 años —abanderado en la ceremonia de apertura— cumplió con una actuación estratégica y resistente en la prueba más exigente del programa olímpico.
Dal Farra finalizó en el puesto 39°, con un tiempo de 2:25:30.2, a +18:45.4 del ganador, en una carrera marcada por el altísimo ritmo impuesto desde el inicio.
Estrategia inteligente en la “prueba reina”
La maratón olímpica estuvo dominada por Noruega. Johannes Hoesflot Klaebo se llevó el oro en 2:07:07.1 y alcanzó su sexta medalla dorada en estos Juegos, seguido por Martin Loewstroem Nyenget (+17.5) y Emil Iversen (+46.2), completando un podio íntegramente noruego.
En ese contexto de máxima exigencia, Dal Farra optó por una estrategia realista: integrarse al segundo pelotón, regular energías y sostener un ritmo constante. El objetivo fue claro: clasificar, resistir y terminar.
La decisión resultó clave en un circuito largo y selectivo como el de Tesero, donde varios competidores no lograron completar la prueba o fueron alcanzados por el grupo de punta, lo que implica la descalificación automática.
El entrenador Eduardo Pubill destacó la dimensión del logro. Explicó que la 50 km “es la prueba reina” del esquí de fondo y remarcó que en Tesero “la pista es durísima y la carrera ha sido durísima”, con un ritmo inicial que dejó fuera a muchos atletas.
Además, definió a su dirigido como “un duro”, subrayando que no se dejó arrastrar por la intensidad del comienzo, mantuvo un paso firme y fue superando rivales en un escenario donde “adelante había gente muy top y muy pocas posiciones disponibles”.
Para el entrenador, la actuación de Dal Farra reflejó exactamente lo esperado: inteligencia táctica, solidez física y templanza para sobrevivir a una maratón olímpica de máximo nivel.
Un cierre que confirma crecimiento
La actuación en la 50 km adquiere mayor relevancia al analizar el conjunto de su participación en Milano-Cortina 2026. Dal Farra fue 61° en el skiathlon, 62° en el sprint clásico y logró en los 10 km la mejor performance de un argentino en esa distancia en la historia olímpica.
El resultado en la maratón no solo representa haber cruzado la meta en una de las pruebas más exigentes del calendario, sino también la confirmación de un proceso de crecimiento que hoy se mide en tiempos, diferencias y experiencia acumulada en el máximo escenario deportivo.
Con la ceremonia de clausura prevista en la Arena de Verona y el traspaso de la bandera olímpica a los Alpes Franceses 2030, Dal Farra cierra un ciclo que lo consolida como la principal referencia sudamericana del esquí de fondo.





