Inversiones por más de USD 2.700 millones podrían cambiar el mapa de los fertilizantes en Argentina, reducir la dependencia de las importaciones y abrir la puerta a un importante saldo exportable
Argentina podría dar un fuerte giro en el mercado de fertilizantes nitrogenados durante los próximos años. Un informe elaborado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, analiza el escenario productivo regional y plantea que las inversiones proyectadas en el país podrían llevar la capacidad argentina de producción de urea a niveles suficientes no solo para abastecer la demanda interna, sino también para sustituir importaciones y generar un excedente exportable.

El análisis adquiere especial relevancia en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas que impactan sobre los precios y los flujos comerciales de fertilizantes. Para la agricultura argentina, la disponibilidad de urea es estratégica debido al peso que tienen los fertilizantes nitrogenados sobre los rindes y la productividad de los principales cultivos.
Urea: el fertilizante clave para mejorar los rindes y la calidad de los granos

La urea, con un 46% de nitrógeno, es el fertilizante más comercializado y utilizado a nivel mundial y constituye un insumo fundamental para la producción agrícola. Se trata de un fertilizante nitrogenado esencial para cultivos como trigo, maíz y cebada. Su aplicación permite complementar el nitrógeno disponible en el suelo, favorecer el crecimiento de las plantas y mejorar el potencial de rendimiento.
¿Por qué el nitrógeno resulta fundamental para el desarrollo de las plantas? Porque favorece la generación de biomasa y contribuye posteriormente a obtener granos de mayor rendimiento y calidad comercial.
¿Cómo es el mercado de la urea en Argentina?
En Sudamérica existen plantas productoras en Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina, aunque con capacidades diferentes.

En el caso argentino, el complejo industrial de Profertil, ubicado en Ingeniero White, Bahía Blanca, cuenta actualmente con una capacidad de producción de 1,32 millones de toneladas anuales. Sin embargo, el país todavía depende en buena medida de las importaciones para cubrir el consumo interno. La producción nacional se destina principalmente al mercado argentino, mientras que el faltante debe ser cubierto mediante compras externas.
En ese contexto, Profertil busca duplicar su producción actual y alcanzar una capacidad futura de 2,6 millones de toneladas anuales, un volumen equivalente al consumo actual argentino, lo que elevaría el potencial aporte de divisas a alrededor de USD 1.137 millones.
Mientras se proyectan las nuevas inversiones, Profertil marcó en agosto un récord histórico. La planta ubicada en Ingeniero White produjo más de 120.700 toneladas de urea granulada, el mayor volumen registrado para ese mes en sus 25 años de historia.
A ello, se suma la inversión anunciada para el proyecto de Fertil Pampa, de Pampa Energía, aprobado recientemente a través del RIGI, que contempla una inversión de USD 2.700 millones para construir en Bahía Blanca una planta con capacidad de producir 2,1 millones de toneladas anuales hacia fines de 2029.
Si ambos proyectos se concretaran, la capacidad productiva argentina podría llegar aproximadamente a 4,7 millones de toneladas de urea por año, un volumen que modificaría sustancialmente la posición del país dentro del mercado regional de fertilizantes.

Un consumo que creció y obligó a importar más
La dimensión del desafío se observa al analizar la evolución de la demanda.
Entre 2015 y 2025, el consumo argentino de urea promedió 1,8 millones de toneladas anuales, mientras que en 2025 alcanzó las 2,4 millones de toneladas, el mayor nivel desde 2002.
Durante ese período, Argentina importó en promedio 857.116 toneladas por año, lo que representó una salida acumulada de divisas cercana a USD 3.900 millones.
Solo en 2025, las compras externas llegaron a 1,5 millones de toneladas, con Egipto, Argelia, Rusia, Nigeria y Omán entre los principales proveedores.
De sustituir importaciones a generar dólares
El informe de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca plantea que el aumento de la capacidad productiva podría tener un impacto directo sobre las cuentas externas.
Considerando la producción actual de Profertil y el proyecto de Pampa Fertil, para 2029 Argentina podría producir alrededor de 3,4 millones de toneladas, un volumen que permitiría sustituir importaciones y dejar un saldo exportable.
Tomando como referencia el consumo de 2024, el ahorro de divisas por sustitución de importaciones podría alcanzar USD 507 millones, mientras que el excedente exportable generaría otros USD 521 millones.
En conjunto, el escenario proyectado permitiría que Argentina alcance la mayor capacidad productiva de urea de Sudamérica.
Bahía Blanca, en el centro del nuevo mapa
Ahora bien, el potencial de Bahía Blanca no depende solamente de las inversiones industriales. La disponibilidad de gas natural, materia prima fundamental para la elaboración de urea, constituye uno de los principales factores estratégicos.
La ciudad cuenta además con una conexión con la cuenca neuquina mediante los gasoductos Neuba I y II, lo que facilita el acceso a uno de los recursos energéticos centrales para el desarrollo de esta industria.
La combinación de gas, infraestructura, capacidad portuaria, nuevas inversiones y ubicación estratégica podría convertir a Bahía Blanca en un nodo regional para la producción, distribución y exportación de fertilizantes.
El desafío será concretar las inversiones previstas y lograr que ese crecimiento industrial se traduzca en una menor dependencia de las compras externas, mayor disponibilidad de fertilizantes para el productor argentino y, eventualmente, una nueva fuente de generación de divisas para el país.





