¿Qué hay detrás de una genética capaz de alcanzar cifras récord y de una pista que también se transforma en escenario de historias familiares?
La Exposición de Bahía Blanca 2026, desarrollada en el marco de la tradicional muestra de Villa Bordeu, dejó una jornada de enorme trascendencia para la raza Angus. Con animales destacados en las distintas categorías, veredictos de alto nivel y un remate que mostró una demanda firme, la genética volvió a ocupar el centro de la escena. Pero hubo un dato que sobresalió por encima de todos: un Reservado Gran Campeón Angus alcanzó los $42.000.000, en una subasta que se convirtió en uno de los grandes hitos comerciales de la exposición.
Una pista que confirmó el poder de la genética Angus

El protagonista fue el RP 493, tatuaje correspondiente al lote 43, de la cabaña “23 de Noviembre”, de Néstor D. Aldazábal, establecimiento ubicado en Coronel Dorrego. El reproductor había llegado a la instancia de ventas respaldado por una actuación sobresaliente en la pista: obtuvo el primer premio, fue Gran Campeón de Lote y posteriormente Reservado Gran Campeón Macho. Esa combinación de atributos fenotípicos, antecedentes de pista y calidad genética despertó el interés de compradores que estaban decididos a llevarse uno de los ejemplares más destacados de la muestra.
La puja arrancó en $20.000.000 y fue creciendo hasta que el martillo finalmente cayó en $42.000.000. El reproductor fue adquirido por un consorcio integrado por Select Debernardi, Gregorio Ibarguren, el productor pampeano Guillermo Ponzio y el propio Néstor Aldazábal, quien decidió conservar una cuota parte del animal. La operación no solo marcó el valor alcanzado por un ejemplar excepcional, sino que ratificó el interés del mercado por incorporar genética superior, probada y reconocida en las pistas.
El récord del Reservado Gran Campeón no fue un hecho aislado. El comportamiento general de las ventas mostró una plaza firme y con compradores dispuestos a invertir en genética Angus. En total se comercializaron 22 toros Puro Pedigree (P.P.) Negros, que alcanzaron un promedio de $15.568.182.
También los P.P. Colorados encontraron una respuesta positiva, con un promedio de $11.250.000 y un máximo de $14.000.000. Dentro de los Puros Controlados (P.C.), se vendieron 32 toros PC Negros, con un techo de $18.200.000, mientras que los 43 toros PC Colorados comercializados alcanzaron un máximo de $16.000.000.
La demanda también se hizo sentir en las categorías de hembras, una señal especialmente relevante para una raza en la que la construcción de rodeos de alto mérito genético requiere sostener la calidad de las líneas maternas. Las hembras P.P. preñadas promediaron $11.381.818, con un máximo de $17.500.000, y una hembra P.P. con cría alcanzó los $16.000.000; mientras que, en Puro Controlado, las 24 hembras con cría vendidas promediaron $6.758.333, con un máximo de $10.000.000. En tanto, las 26 hembras preñadas subastadas alcanzaron un promedio de $5.015.384.
Una exposición con campeones en todas las categorías
La fortaleza de la muestra también quedó reflejada en los veredictos de la pista, donde el jurado Carlos Ojea Rullán tuvo a su cargo la evaluación de los reproductores. Entre los principales resultados de Pedigree, el Gran Campeón Macho fue el RP 457, box 13, presentado por “23 de Noviembre” de Néstor D. Aldazábal.
El título de Gran Campeón Hembra correspondió al RP 3894, box 33, expuesto por “Don Nicolás” de Pablo Nicolás Colantonio. El Reservado Gran Campeón Macho fue el ya mencionado RP 493, box 43, de “23 de Noviembre”, mientras que el Reservado Gran Campeón Hembra correspondió al RP 453, box 28, de “La Cló” de Burg S.A.
En la competencia de lotes, “23 de Noviembre” volvió a destacarse al obtener el Lote Gran Campeón Macho, correspondiente al box 43. El Lote Gran Campeón Hembra fue para el lote 49, expuesto por “Santa María” de Inverdán S.A. Entre los terneros, el Gran Campeón Ternero fue el RP 81, box 3, de “La Ilusión” de Micaela Mitzig, mientras que el Gran Campeón Ternera correspondió al RP 4519, box 24, de “La Bellaca”.
Diez años, un doblete y una emoción difícil de explicar

Pero la Expo Bahía Blanca 2026 tuvo además otro protagonista cuya historia excedió ampliamente los resultados de una competencia ganadera. Jorge Luis Jacquier, de Cabaña El Recuerdo, consiguió un doblete particularmente significativo al quedarse con el Lote Gran Campeón Hembra y el Gran Campeón Macho Puro Controlado.
El logro tuvo un significado especial porque se produjo exactamente diez años después de la primera participación de la cabaña en esta muestra. Una década de trabajo, preparación y presencia en una pista altamente competitiva terminó celebrándose con dos de los máximos reconocimientos posibles dentro de la categoría.
“Uno trabaja de la mejor manera posible, y cuando te tocan estas cosas realmente es muy gratificante porque esto es muy familiar”, aseguró Jacquier.
Los “chicos de fierro”, detrás del campeón
Lejos de adjudicarse el mérito exclusivamente, Jacquier puso el acento en quienes forman parte del equipo de trabajo de la cabaña. Habló de los integrantes del personal de campo como “chicos de fierro”, reconociendo que detrás de cada animal que llega en condiciones óptimas a una exposición existe un equipo que trabaja durante todo el año.
Ese detalle permite dimensionar una realidad muchas veces invisible detrás de las fotografías de los grandes campeones. Una pista puede ofrecer unos pocos minutos de exposición, pero llegar hasta allí demanda meses y años de trabajo. La genética se construye con selección y planificación, pero también con personas que conocen a cada animal, cuidan cada detalle y sostienen una rutina que no admite improvisaciones.
Un homenaje al padre y a una tradición familiar

En el caso de Jacquier, la alegría por el doblete tuvo además una dimensión profundamente personal. Apenas diez días antes de la exposición había fallecido su padre, una ausencia que hizo que los premios obtenidos en Bahía Blanca adquirieran un significado diferente. “A él, todo. Todo para él”, dijo el criador emocionado y levantando la mirada al cielo.
En esas pocas palabras quedó condensada una historia que excede los campeonatos y los valores de venta. La ganadería de selección tiene una fuerte tradición familiar, donde el conocimiento pasa de generación en generación y donde muchas veces las cabañas representan mucho más que una empresa productiva: son proyectos construidos durante décadas, con recuerdos, vínculos y personas que dejaron su huella.
Por eso, detrás de la mejor genética Angus no solo están los pedigrees, los premios o los millones que puede alcanzar un reproductor excepcional. También late el esfuerzo incansable, el respeto por el trabajo en equipo y el amor incondicional por una raza que continúa ocupando un lugar central en la ganadería argentina.
Porque la genética de excelencia tiene un valor económico, pero detrás de cada gran campeón hay una historia humana que no se puede medir en pesos.





