En Casa de Gobierno se encendieron todas las alertas, cuando se dieron cuenta que no podían desactivar la sesión del Senado, en donde se aprobaron por unanimidad, el aumento en las jubilaciones con el del bono, la extensión de la moratoria, la ley de actualización de los aportes por discapacidad y además la media sanción a los proyectos que impulsaban los gobernadores para modificar la distribución de Aportes del Tesoro Nacional y el reparto de los fondos del impuesto a los combustibles.
Ese día quedó expuesto que no hay quien tenga una última palabra en el gobierno.
Los gobernadores tenían tres interlocutores que les decían cosas diferentes. Eduardo Lule Menem, el operador político de Karina Milei, Carlos Guberman, Secretario de Hacienda, y Guillermo Francos el Jefe de Gabinete.
La visión de la hermana presidencial es la de sometimiento sin compasión. Uno de los diputados que comulga con “Las Fuerzas del Cielo”, que tiene terminal en Santiago Caputo afirma: “Nosotros entendemos que para gobernar, vamos a tener que acordar con algunos que aunque no nos gusten, son nuestros aliados. Si nos peleamos con ellos también, no vamos a poder sostener las medidas del Presidente”. Y añade: “Ellos quieren la rendición total, y lo único que vamos a lograr, es que todos se pongan en contra nuestro. Cada vez tenemos mas frentes abiertos”.
Por otro lado, el Jefe de Gabinete, está cansado. Tiene que salir a contener a los opositores, y hacerse cargo de los errores de otros. “El que no pudo arreglar con los gobernadores, fui yo”, dijo. El problema no es de Francos, el problema es que ya no le creen, porque muchas veces no puede cumplir con lo que promete, ya que le cambian el juego permanentemente.
La tensión entre Karina Milei y Santiago Caputo, está cada día mas expuesta. Interlocutores aliados y opositores, muestran preocupación porque afirman que Santiago Caputo, entiende el juego y habla con todos. Más allá de lo que se deja trascender.
El problema de esta semana, sobrepasa lo fiscal. Hace mella en la política de alianzas. Los gobernadores mostraron los dientes. Se empiezan a animar. Los 87 héroes están en duda.
Santiago Caputo fue corrido de la mesa de decisión política de la Provincia de Buenos Aires. Se viene el cierre en las 8 secciones electorales. Quedan solo 6 días para saber como quedará el reparto. Desde el karinismo prometen que les darán lugares. Agustín Romo, presidente de bloque de diputados de la Provincia, y Nahuel Sotelo secretario de Culto que responden al asesor presidencial, están que trinan. Esto es lo que sucede al día de hoy, aunque todo es volátil.
Volviendo al Ejecutivo, nuevamente acudieron a la secretaría de Legal y Técnica, María Ibarzabal, para buscar una herramienta legal que le permita judicializar las leyes sancionadas en el recinto. Más allá del veto. Pasa que nadie garantiza el tercio que se precisa para defenderlo. 87 bancas ocupadas. Ya se empezó a dialogar con los gobernadores afines para traerlos de nuevo al redil. Eso, solo se hace posible, con acuerdos. Hoy pareciera lejano.
Hasta el momento, pareciera ser que la única ley que se vetará sin que haya sostén para insistir sería la moratoria previsional. Las cuentas se hacen ley a ley. Emergencia en discapacidad y el aumento del 7,2% en jubilaciones más los 40 mil pesos de bono, hasta el momento tendría alrededor de 15 votos menos de los necesarios para rechazarla.
Al Presidente le quedan nueve días hábiles para vetar las leyes, ya que anunció que no las promulgará.
En medio de este debate, se da el cierre de listas en la Provincia de Buenos Aires.
La mesa integrada por Carlos Bianco y Gabriel Katopodis, por el Movimiento Derecho al Futuro (MDF); Facundo Tignanelli y Emmanuel Santalla, por el Kirchnerismo; y Rubén “el turco” Eslaiman y Sebastián Galmarini, por el Frente Renovador, definió que en los 51 distritos que no gobierna el peronismo (de los 135 en total), más en Tigre y Esteban Echeverría, la cabeza de lista, será el encargado de armar la grilla con todos los sectores de Fuerza Patria adentro.
Cabe destacar que el nombre fue a propuesta de la ex mandataria, que logró poner en el nombre del frente, el mismo que tiene el Instituto que ella “preside”.
Desde el sector del gobernador Kicillof, se pretendía que el nombre tuviera algún mensaje de “Futuro”, como el de su movimiento, y desde el sector de Sergio Massa, se impulsaba la idea de “Peronismo”. Finalmente, la ex mandataria, logró imponer su idea.
En dichos distritos, la figura que encabezará la lista local, es quien manejará la lapicera, cumpliendo el mismo rol que tendrán los intendentes en sus distritos. El nombre, surgirá de quien haya ganado la interna en las PASO anteriores, o el de quien en este último tiempo se haya posicionado como figura municipal.
El jueves, Axel Kicillof les comunicó a los intendentes que le responden, que el miércoles próximo, tres días antes que cierren las listas, deberán entregar las nóminas, que se usarán para negociar hasta último minuto.
Por otro lado, el cierre de la UCR del sector de Facundo Manes y el peronismo no K, de Schiaretti, la Coalición Cívica, el Gen, sectores del PRO referenciados en Monzó y partidos vecinales, se habría cobrado el primer apartado: Maximiliano Abad no apoyó la alianza y muchos dirigentes que ostentan cargos optarán por ir con sellos alternativos. El inoxidable Gustavo Posse se presentaría con su partido municipal por fuera de la Alianza Somos Buenos Aires. Algunos decían que solo le quedarían al radicalismo, dos secciones para encabezar.
Traigan ambulancias, que heridos sobran de todos lados.





