En Corrientes no solo hubo cierre de campaña: hubo también una señal política que sacudió el tablero nacional. Gustavo Valdés juntó en un mismo escenario a gobernadores de peso y selló la pata correntina del frente Provincias Unidas, la coalición que promete hacer frente al oficialismo de Javier Milei con un fuerte grito federal.
Con las tribunas repletas en el Club San Martín, desfilaron al lado de Valdés el santafesino Maximiliano Pullaro, el chubutense Nacho Torres, el jujeño Carlos Sadir, el chaqueño Leandro Zdero y el cordobés Juan Schiaretti. La foto fue clara: los del interior se juntan para marcarle la cancha a Buenos Aires.
El respaldo fue directo también para Juan Pablo Valdés, hermano del gobernador y candidato a sucederlo. Pero lo que quedó en el aire fue más grande: una alianza de provincias que quiere disputarle espacio político a la Casa Rosada.
En los discursos se repitió la misma idea: basta del centralismo, basta de que todo se decida desde la Capital. Schiaretti tiró fuerte: “Es la hora del interior”. Pullaro fue en la misma línea: “Estamos construyendo una alternativa con gestión y trabajo”.
Maximiliano Pullaro cargó contra el gobierno: “La Argentina que viene necesita menos especulación financiera y más desarrollo real. Necesita puentes, rutas, puertos, inversiones y sobre todo, sensatez y unidad”.
El propio Valdés, sin vueltas, acusó a la oposición local de “hacer campaña con mentiras” y defendió la educación pública, pero sobre todo remarcó que Corrientes ahora juega en un equipo más grande: Provincias Unidas, un frente que se presenta como la gran contra nacional.
Lo que en principio era un cierre provincial terminó siendo una postal de resistencia al poder central.





