Mauricio Macri reapareció en la escena política con un gesto fuerte hacia el interior del PRO y un mensaje de apertura hacia Javier Milei. El expresidente encabezó un encuentro a puertas cerradas en la sede partidaria de la calle Balcarce, el primero desde la dura derrota en Buenos Aires, y buscó reordenar a la tropa amarilla de cara a las elecciones de octubre.
Tras la reunión, Macri habló con la prensa y dejó definiciones sobre la coyuntura económica y el vínculo con el Gobierno. “La idea es llevar las ideas del cambio, en las que siempre hemos creído. Estamos en un momento en el cual hay que ser muy prudentes, el Gobierno está enfrentando un desafío cambiario, pero tiene un equipo económico que entiende cómo sortear esta dificultad”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de reunirse con Milei, el exmandatario fue claro: “Hace más de un año que no hablamos ni lo veo, pero yo siempre estoy a disposición de ayudar a que este país encuentre el rumbo”. La frase fue interpretada como un gesto de distensión en medio de la tensión política y la expectativa por el rol que jugará el PRO en la campaña.
Macri también se refirió al respaldo que Donald Trump le dio al presidente argentino durante su visita a Nueva York. “El apoyo que le ha dado el gobierno americano ayer ha sido muy impresionante, es una tranquilidad para poder trabajar y empezar una nueva etapa”, subrayó.
El cónclave en Balcarce fue visto como el inicio de un movimiento político que busca reposicionar al PRO luego de la derrota en Buenos Aires y frente a una alianza Milei-Macri que ya tiene capítulos en al menos diez provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. La presencia del expresidente, en ese marco, buscó enviar un mensaje de liderazgo interno y al mismo tiempo de disponibilidad para colaborar con el oficialismo libertario.







