El Gobierno parece condenado a vivir en un loop de vértigo: no termina de salir de una tormenta cuando ya se mete en otra. Como si fueran esos navegantes que apenas logran capear el temporal, creen ver el horizonte despejado y, de repente, otra ola gigante los tapa de proa a popa. Así luce hoy el oficialismo con el escándalo José Luis Espert–Fred Machado.
Por primera vez desde que son gobierno, el Presidente tomó una decisión que va en contra de las otras patas del famoso triángulo de hierro. Karina y Caputo le sugirieron a Javier Milei, que lo mejor que podían hacer, era pedirle la renuncia a Espert. El mandatario, como nos tiene acostumbrados, aceleró a fondo, y decidió bancar al “Profe” hasta las últimas consecuencias, y eso cayó como un baldazo de agua fría, no solo en el armado bonaerense, sino en el armado nacional.
La militancia libertaria, que ya venía con el estómago revuelto después de la derrota del 7 de septiembre, ahora se desayuna con facturas de consultorías improbables, transferencias millonarias desde Guatemala y videos grabados en casas de narcos VIP. Un guion que ni Netflix se animaría a producir. Además, el video grabado del diputado nacional, ofreciendo sus explicaciones, careció de expertise profesional desde lo comunicacional. Parecía que estaba hablando desde el exilio.
Mientras tanto, Patricia Bullrich, siempre impaciente, pide cabezas y explicaciones que no llegan. Santilli, Bullrich, Pareja y Francos, todos se quejan, pero Milei insiste: Espert no se toca.
En el armado libertario de la Provincia de Buenos Aires, todos creen que lo de Espert será un salvavidas de plomo, y lo que vivían con épica por el descuento de puntos que se iban midiendo, “cárcel o bala” lo derrumbó. La brecha de los números que manejaban, se había reducido a 8 puntos. Hoy eso no se sabe como está. Y además, tiró para abajo las mediciones en todo el país. El efecto Espert-Machado, fue un cimbronazo en medio de la campaña.
Santiago Caputo sigue con la línea argumental de la campaña, pero Pareja y Lule Menem son los armadores de Karina en la Provincia. Nada de eso se ha alterado.
Luego que la Ministra Bullrich saliera a decir el jueves en una entrevista que Espert debía dar explicaciones, Milei convocó a una reunión de gabinete, de manera urgente.
“Pato no se cayó nada. Cuando la quisieron disciplinar, les enrostró que lo de Espert era una bomba que iba a implosionar la campaña. Incluso, se levantó y quedó cara a cara con otro ministro que le levantó la voz. No llegaron a las manos, pero los tuvieron que separar”, dice un colaborador cercano al gabinete.
El Presidente parece haber hecho una lectura política curiosa: como ya puso demasiado cuerpo en la defensa del economista, dar marcha atrás sería entregarle la victoria al kirchnerismo. Prefiere bancarse las contradicciones, los titubeos y las fotos incómodas, antes que mostrar debilidad. El problema es que la foto de Espert va a estar sí o sí en la boleta única electrónica. Y eso, guste o no, es la postal que acompaña al proyecto libertario en Buenos Aires.
Entre reuniones en Olivos, versiones cruzadas y operaciones en redes sociales, y luego de presiones de todos los sectores del oficialismo, el Diputado candidato presentó su renuncia. Javier Milei, ni lo consideró. El Gobierno se hunde en sus propias arenas movedizas. Apenas sale de un escándalo y ya está con el pie atrapado en otro. Como esos personajes de Macedonio Fernández que corrían en círculos y siempre volvían al mismo lugar.
El oficialismo insiste en repetir que es víctima de operaciones políticas. Tal vez sea cierto. Pero también es cierto que cuando el fuego viene de afuera conviene no andar regando de kerosene adentro.
Milei volvió a recurrir al expresidente Macri. Como anticipáramos hace 15 días en esta columna, los contactos había comenzado a darse. Trump le pidió a Milei que recomponga la relación con su verdadero amigo, que es Mauricio Macri. Y como todo no marcha de acuerdo al plan, tuvieron que volver a pedir la ayuda del ex presidente. “Sin el PRO, no pueden gobernar. No le dan los números, y son pocos los legisladores propios que tienen, que pueden hacer una defensa férrea del gobierno. Y además, la mayoría de los libertarios que están en las listas, ni te cuento”, dice un dirigente que habla asiduamente con el ex mandatario. El “calabrés” se frota las manos. Hasta Karina tuvo que ceder.
De todos modos, la pregunta que queda flotando es simple, o no tanto: ¿quién le pone el cascabel a Espert? Y si a Espert no le ponen el cascabel, ¿se lo pondrán a la diputada Lorena Villaverde que es candidata a senadora por Río Negro por La Libertad Avanza?
El candidato a senador por el PRO de Río Negro, Juan Martín le sugirió: “Lorena, no te pongas nerviosa: “si estás con ganas de hacer descargos, mejor negá que figurás en registros judiciales de Estados Unidos por tráfico de cocaína. Negá que conseguiste un préstamo del Banco Nación por 225 millones, que primero te rechazaron en Cipolletti, para comprar una casa que no aparece en tu declaración jurada. Negá que la Justicia te investigó por un sorteo millonario en el Club Las Grutas. O negá que fuiste demandada y embargada por venta irregular de terrenos”.
Todos y todas, buena gente. Que mal pensados que son!!!





