En una sesión que se extendió hasta la madrugada, el Senado aprobó en general la reforma laboral impulsada por el Gobierno con 42 votos a favor y 30 en contra, sobre 72 legisladores presentes. La iniciativa, que quedó conformada por 213 artículos, ahora será girada a la Cámara de Diputados.
La votación en general se produjo cerca de la 1.20 de la mañana. Luego comenzó la etapa más delicada: la discusión en particular de los 26 títulos del proyecto. Allí, el oficialismo y sus aliados mantuvieron la mayoría, aunque con algunas variaciones numéricas en artículos sensibles.
El Gobierno celebró el resultado como una de sus principales victorias legislativas tras la Ley Bases. En los palcos estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, el presidente de Diputados Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem.
Cambios de último momento y negociaciones al límite
Para lograr la media sanción, la Casa Rosada debió aceptar modificaciones durante las últimas 48 horas. Entre las principales:
- Se eliminó el artículo que otorgaba alivio en Ganancias a grandes empresas, lo que preserva recursos para Nación y provincias.
- Se mantuvieron los aportes compulsivos a sindicatos y cámaras empresariales, aunque con topes más bajos: 2% para gremios y 0,5% para cámaras.
- Se sostuvo el 6% destinado a obras sociales.
- Se modificó el esquema del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para amortiguar la idea original. Los estatutos profesionales tendrán un plazo de adaptación de un año.
Uno de los puntos más polémicos fue la inclusión, como anexo, del traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires. La decisión generó tensiones entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.
Desde sectores críticos señalaron que el tema debió tratarse en un proyecto aparte y con estado parlamentario propio.
En paralelo, el PRO intentó mantener la posibilidad de que los salarios pudieran acreditarse en billeteras virtuales, bajo el argumento de que “cada trabajador tiene que elegir cómo cobrar su sueldo”. Sin embargo, el oficialismo ratificó que los haberes continuarán depositándose en entidades bancarias, aunque dejó abierta la puerta a futuras regulaciones del Banco Central.
Cómo se construyó la mayoría
El proyecto obtuvo respaldo de:
- La Libertad Avanza
- UCR
- PRO
- Provincias Unidas
- Frente Cívico
- Independencia
- Despierta Chubut
- La Neuquinidad
- Primero los Salteños
- Frente de la Concordia
También acompañaron legisladores vinculados a gobernadores como Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Martín Llaryora (Córdoba) y Hugo Passalacqua (Misiones).
En cambio, los 30 votos negativos provinieron del interbloque peronista —Justicialista y Convicción Federal— y legisladores de Santa Cruz.
Lo que viene
La iniciativa será tratada en comisión en Diputados la próxima semana, tras el receso por Carnaval. El oficialismo proyecta llevarla al recinto el 25 de febrero para buscar la sanción definitiva antes del 1° de marzo, cuando el presidente inaugure el período ordinario de sesiones.
La reforma propone incentivos al empleo formal, topes indemnizatorios, creación del banco de horas, fortalecimiento de convenios por empresa y límites al derecho de huelga en servicios esenciales.
Tras más de 14 horas de debate, el Senado dio el primer paso. Ahora la definición política se trasladará a la Cámara baja, donde el Gobierno intentará consolidar una mayoría que le permita cerrar uno de los capítulos centrales de su agenda política-económica.





