El gobierno no se plantea destituir a Mario Lugones, ministro de Salud de la Nación. El funcionario está en el ojo del huracán, en medio de las decenas de muertes por fentanilo contaminado.
“El ministro no renuncia porque no tiene responsabilidad”, defendió Guillermo Francos, jefe de Gabinete, en declaraciones radiales.
Alejandro Fantino, periodista afín al gobierno y amigo personal de Javier Milei, fue uno de los últimos en pedir la salida de Lugones. “100 muertos. Me parece que se tiene que ir. No me rompan los huevos, no me llamen, no me hagan sonar el teléfono”.
Lugones resiste. No es poco, en medio del gobierno que más funcionarios echó desde 1983, entre ministros, secretarios, subsecretarios y titulares de distintos organismos.





