Luego que el fiscal Eduardo Taiano diera un nuevo impulso de la causa por la muerte de Alberto Nisman, a partir de los nuevos datos que llegaron a la fiscalía tras la orden del gobierno de Milei de desclasificar los archivos secretos de todas las fuerzas de seguridad sobre el caso Nisman y las citaciones a más de 90 militares del área de Inteligencia y más de 200 miembros identificados como Personal Civil de Inteligencia (PCI), el exjefe de Ejército César Milani desafió al fiscal y dijo en declaraciones a Radio 10: “Cuando termine esta farsa y este circo, espero que me llamen. No hay nadie en el sistema de Inteligencia, hay gente que ni siquiera conocía a Nisman“, destacó.
“Está citación de militares vinculados a la inteligencia del Ejército durante mi gestión no representa un avance judicial, sino un nuevo capítulo del circo mediático-judicial que, lejos de buscar la verdad, pretende reescribir los hechos a gusto del poder de turno y sus aliados internacionales. Resulta escandaloso la insistencia en mantener viva una teoría de asesinato que se derrumba por sí sola.”, dice César Milani en su cuenta de la red social X.
El ex jefe del Ejército, carga directamente contra el fiscal Taiano: “Es grotesco que, una década después, el fiscal Taiano actúe como ejecutor de un guión dictado desde la embajada de Israel y medios alineados, desesperados por mantener viva la narrativa del asesinato para sostener el ataque a Cristina Kirchner. La causa Nisman ha sido utilizada hasta el hartazgo como punta de lanza del lawfare. La inconsistencia probatoria es tan evidente que cualquier juez honesto ya habría cerrado la causa, pero aquí la justicia opera como engranaje del poder real, obediente a intereses geopolíticos ajenos a la soberanía nacional”.
Y añade con una dura crítica hacia Nisman. “Estamos ante una farsa sostenida con recursos públicos durante más de una década, donde se juega un macabro juego con el cadáver de un fiscal que lisa y llanamente se mató, asfixiado por su propia incapacidad profesional, su aislamiento institucional y sus vínculos turbios con servicios de inteligencia, dinero negro y causas que no pudo sostener”.
Finalmente Milani afirma que “no hay grabaciones, órdenes directas, ni una sola prueba que sostenga una planificación de un asesinato. A esta altura, la obstinación en sostener la fábula del homicidio se vuelve un insulto a la inteligencia de toda la sociedad, basada en alimentar teorías delirantes cada año electoral”.





