En la antesala de las sesiones extraordinarias del Congreso, donde uno de los temas centrales será la reforma del Régimen Penal Juvenil, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, mantuvo este viernes un encuentro con la familia de Jeremías Monzón, el adolescente de 15 años asesinado en Santa Fe por otros menores.
La reunión se realizó cerca del mediodía en el Senado. Allí, Bullrich dialogó con la madre de la víctima y confirmó que el caso será tomado como testigo simbólico durante el tratamiento legislativo que comenzará en febrero, aunque aclaró que la ley no tendrá efecto retroactivo.
“Fue un acto de alevosía, impunidad y sadismo que nos conmueve como sociedad”, sostuvo la senadora tras el encuentro. Además, remarcó que el Gobierno decidió impulsar la reforma “para que la sociedad entera sepa que no podemos seguir así, con menores que matan y vuelven a su casa como si nada”.
Luego en redes sociales, la senadora escribió: “Realmente no hay palabras que alcancen. Escuchar a Romina hablar de Jeremías y de lo que le hicieron te revuelve el estómago. Me importan dos ovarios si son 50 menores o 500 los que cometen delitos. Saben lo que hacen. Matan y vuelven a su casa como si nada, mientras una familia queda destruida para siempre. Se llevan una vida a sangre fría y sin consecuencias solo por su edad. Esto no es política. Es estar del lado de los que sufren y decir basta de una vez. No puede volver a pasar.”
Un proyecto que el Gobierno busca convertir en ley
Bullrich explicó que el debate formal se dará en Diputados durante febrero y recordó que la iniciativa ya había tenido tratamiento previo, aunque sin avances definitivos. En ese sentido, afirmó que el oficialismo ahora irá “por todo” para lograr la sanción de la ley en el corto plazo.
“Sé que esta reforma no le va a devolver la justicia que necesita Jeremías, pero va a dejar un legado. Tenemos que actuar antes, educar mejor y evitar que haya chicos violentos o asesinos”, planteó. También subrayó que el objetivo es romper la lógica de impunidad que, según el Gobierno, alimenta carreras delictivas desde edades tempranas.
La madre de Jeremías, Romina, respaldó públicamente la iniciativa. Visiblemente emocionada, sostuvo que ver a los asesinos de su hijo en libertad es “terrible” y que, si la ley se hubiera aprobado antes, “hoy estarían presos”. “Se siguen acumulando hijos nuestros en nichos y no hay responsabilidad penal. Eso no puede seguir pasando”, expresó.
Bullrich, en tanto, apeló a sus pares legisladores para que acompañen el proyecto. “No se trata de reaccionar solo cuando ocurre un crimen atroz, sino de actuar por convicción. La vida de una persona vale, no importa si son 40 o 50 casos”, afirmó, y agregó que la falta de consecuencias tempranas “empuja a muchos menores a una carrera delictiva”.
El crimen que reavivó el debate
Jeremías Monzón fue asesinado entre el 18 y el 22 de diciembre de 2025 en la ciudad de Santa Fe. Su cuerpo apareció en un galpón abandonado frente a la cancha de Colón, en el barrio Chalet. El crimen causó conmoción nacional por su extrema violencia y porque fue filmado por los propios agresores y luego difundido.
En el hecho participaron una adolescente de 16 años, imputada como coautora de homicidio triplemente agravado, y dos varones de 14 y 15 años. Estos últimos fueron identificados como coautores, pero no son punibles según la legislación vigente. La joven permanece detenida en un centro de menores y también fue arrestada su madre como partícipe secundaria.
Con este trasfondo, el Gobierno busca que el debate por la baja de la edad de imputabilidad avance en el Congreso como una de las discusiones más sensibles y profundas del verano legislativo, atravesada por el reclamo de las víctimas y una fuerte disputa política y social.







