El Gobierno argentino volvió a elevar el tono diplomático al cumplirse un año de la detención del gendarme Nahuel Gallo en Venezuela, a quien considera víctima de una desaparición forzada y de una violación flagrante al derecho internacional. En un comunicado conjunto de Cancillería y el Ministerio de Seguridad, la Casa Rosada calificó el caso como una detención “arbitraria, ilegal e injustificada” y reafirmó que no cesará en los reclamos hasta lograr su liberación.
Según la posición oficial, Gallo permanece privado de su libertad sin control judicial efectivo, sin acceso a su familia y sin garantías mínimas de debido proceso. En ese contexto, la Argentina recurrió a múltiples foros internacionales, entre ellos la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Penal Internacional y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con pedidos de medidas urgentes y denuncias formales contra las autoridades venezolanas.
El giro diplomático: Milei viajará a Oslo
Como parte de una estrategia de mayor exposición internacional, el Gobierno confirmó que el presidente Javier Milei viajará a Oslo para acompañar a María Corina Machado en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz. La visita apunta a consolidar un mensaje político claro: respaldo explícito a la dirigente venezolana y fuerte señal contra la dictadura de Nicolás Maduro.
La presencia del mandatario argentino en Noruega busca, además, trasladar el caso Gallo a un escenario de mayor visibilidad global y reforzar el relato oficial sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Según trascendió, el viaje forma parte de una agenda más amplia de reuniones diplomáticas y contactos con referentes internacionales.
Una estrategia que combina presión jurídica y exposición política
Mientras los reclamos continúan en los tribunales internacionales, el Gobierno argentino apuesta a una doble vía: sostener la ofensiva legal y, al mismo tiempo, elevar el perfil político del conflicto. La figura de María Corina Machado, galardonada por su lucha por la democracia en Venezuela, aparece como un símbolo que la Casa Rosada busca capitalizar en clave regional.
Desde el entorno presidencial remarcan que el respaldo a Machado no es un gesto aislado, sino parte de una política exterior que pretende posicionar a la Argentina como un actor activo en la defensa de las libertades individuales en América Latina.





