Julio fue una verdadera locura verde: los ahorristas se llevaron nada menos que USD 3.041 millones, el segundo número más alto en casi veinte años. En apenas 31 días compraron lo que normalmente se adquiere en tres meses. Más de 1,3 millones de personas pasaron por los bancos a buscar sus billetes, en una escena que recordó al furor de 2019, cuando la crisis empujó a todos a correr hacia el dólar.
Las “Personas humanas” compraron billetes por USD 3.408 millones y efectuaron ventas por USD 367 millones. En cuanto a la cantidad de personas que operaron, 1,3 millones de individuos compraron billetes, mientras que unos 576 mil vendieron.

La fiebre tuvo varios condimentos: vacaciones de invierno, aguinaldo en el bolsillo, pesos que ardían y rendimientos financieros cada vez más flojos. Muchos dejaron de lado los Lefis y otros instrumentos para refugiarse en lo seguro, mientras la desconfianza política y económica hacía lo suyo. El colchón volvió a convertirse en el banco central de millones.
El Banco Central intentó ponerle freno, pero no hubo caso: julio quedó marcado como el mes en que el billete estadounidense fue rey absoluto. Con reservas bajo presión y el peso cada vez más arrinconado, quedó claro que, cuando el clima se pone bravo, los argentinos siguen eligiendo dolarizarse a cualquier precio.





