El gobierno de Nicolás Maduro sorprendió este domingo con la excarcelación de 13 presos políticos y la concesión de arresto domiciliario a otros 5 opositores. La noticia fue confirmada por los dirigentes Henrique Capriles y Tomás Guanipa, quienes celebraron el gesto pero advirtieron que aún quedan cientos de detenidos por razones políticas.
La mayoría de los liberados habían sido acusados por un caso de presunta corrupción en alcaldías manejadas por la oposición, denunciados por el gobierno a principios de año.
Entre los liberados se encuentran el exdiputado Américo de Grazia, junto a Víctor Jurado, Simón Vargas, Arelis Ojeda Escalante, Mayra Castro, Diana Berrío, Margarita Assenzo y Gorka Carnevalli, entre otros. En tanto, bajo la figura de casa por cárcel quedaron Nabil Maalouf, Valentín Gutiérrez Pineda, Rafael Ramírez, Pedro Guanipa y David Barroso.
Capriles escribió en redes sociales que “hoy varias familias vuelven a abrazar a los suyos”, aunque subrayó que la lucha continúa porque “quedan muchos más”. Guanipa, por su parte, calificó la medida como un “pequeño avance”, pero lanzó un mensaje fuerte: “No puede haber libertad en un país mientras exista la terrible figura de los presos de conciencia. Ser familiar de un preso político es otra forma de estar encarcelado”.
Según cifras de la ONG Foro Penal, todavía más de 850 presos políticos permanecen tras las rejas en Venezuela, lo que genera dudas sobre si este movimiento del oficialismo responde a una verdadera apertura democrática o si se trata de otra jugada dentro del conocido “efecto puerta giratoria”, en el que algunos recuperan la libertad mientras otros caen detenidos.
La liberación de este domingo devuelve algo de esperanza a muchas familias, aunque la oposición insiste en que la verdadera libertad solo llegará cuando ningún venezolano esté preso por pensar distinto.





