Nicolás Otamendi vivió ayer lunes su último entrenamiento con la Selección Argentina, en el predio de Ezeiza, antes del amistoso frente a Benín que marcará su despedida de la Albiceleste. El defensor, que anunció su retiro internacional después del Mundial 2026, cierra una etapa de 17 años, 139 partidos, ocho goles, cuatro Mundiales y cuatro títulos, mientras todas las miradas están puestas en la despedida de Lionel Messi.
La figura de Messi, naturalmente, ocupa el centro de una jornada histórica. El capitán tendrá su homenaje y jugará su último partido con la camiseta argentina. Sin embargo, detrás de esa enorme despedida también existe otra historia que merece ser contada: la de un defensor que atravesó distintas generaciones, sufrió derrotas, soportó críticas y terminó levantando los trofeos más importantes de la historia reciente del seleccionado.
De las dudas a convertirse en campeón del mundo
Otamendi debutó con Argentina en 2009 y disputó los Mundiales de Sudáfrica 2010, Rusia 2018, Qatar 2022 y 2026. En el camino también fue protagonista de seis ediciones de la Copa América y formó parte de una generación que transformó las frustraciones en títulos.
Fue subcampeón de América en 2015 y 2016, atravesó la decepción del Mundial de Rusia y finalmente encontró su revancha con la camiseta celeste y blanca.
En 2021 conquistó la Copa América en Brasil, el primer gran título de la era Scaloni. Un año después levantó la Finalissima ante Italia y, en diciembre de 2022, alcanzó la consagración máxima: fue campeón del mundo en Qatar.
En 2024 volvió a festejar con Argentina al conquistar la Copa América en Estados Unidos. Cuatro títulos que explican buena parte de su lugar en la historia de la Selección.
Y hubo un momento que sintetizó su carácter. En las Eliminatorias rumbo a Qatar, Otamendi marcó de cabeza el triunfo ante Brasil en el Maracaná, un partido que quedó entre los grandes recuerdos de aquella etapa.
“Se cierra una parte enorme de mi vida”
Después de su último entrenamiento, el defensor compartió un mensaje cargado de emoción. “Hoy fue mi último entrenamiento con la camiseta de la Selección Argentina”, escribió, antes de repasar las dificultades, las alegrías, las lágrimas, las victorias y las derrotas que marcaron su recorrido.
También dejó una frase que resume lo que significó para él vestir la celeste y blanca: “Representar a mi país fue mucho más que un sueño cumplido: fue uno de los mayores honores de mi vida”.
Otamendi se despide después de haber sido protagonista de una de las etapas más exitosas de la Selección. Y aunque la dimensión de Messi hace que muchas veces todo lo demás quede en segundo plano, la historia de Nico merece su propio capítulo.
Porque fue compañero, referente, campeón y guerrero de una generación que devolvió a la Argentina a lo más alto. Ahora, junto a Messi, tendrá la posibilidad de decir adiós con la camiseta que defendió durante casi dos décadas.
“Mañana es un día muy especial, porque va a ser el día del mejor jugador de todos los tiempos. Fue un privilegio ser parte de tu historia, enano”, escribió Otamendi sobre Messi.
Gracias Ota.




