El Gobierno abrió este martes los sobres con las ofertas técnicas de la licitación para privatizar el 90% de AySA, la empresa estatal que brinda agua potable y saneamiento a unos 14 millones de personas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano. De los 17 participantes registrados durante el proceso, finalmente quedaron dos propuestas: el consorcio integrado por Rowing, Arcos, Transclor y PHX, y otro encabezado por Roggio ROAS, vinculado al Grupo Roggio. La operación continuará ahora con el análisis técnico y, para quienes superen esa instancia, llegará la presentación de las ofertas económicas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el avance de la privatización y aseguró que el futuro operador deberá afrontar inversiones millonarias. “El nuevo operador tendrá obligaciones de inversión por más de USD 2.000 millones en los primeros 5 años”, señaló. También sostuvo que el nuevo esquema implicará “más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”.
La privatización se encuadra en la Ley Bases y en la reforma del Estado. El 10% restante de las acciones continuará en manos de los trabajadores a través del programa de propiedad participada.
Rowing, Transclor y PHX, uno de los dos grupos en carrera
La primera propuesta fue presentada por Rowing S.A., empresa de ingeniería y construcciones de Walter Román, junto con Arcos Saneamento e Participações S.A., compañía brasileña que opera el servicio de agua y cloacas en Río de Janeiro bajo la marca Águas do Rio.
El consorcio también incorpora a Transclor, propiedad del empresario Mauricio Filiberti, y al fondo de inversión neerlandés PHX. Filiberti es un actor conocido dentro del negocio del agua y mantiene además participación junto con José Luis Manzano y Daniel Vila en Edenor.
Transclor tiene además una relación comercial de larga data con AySA como proveedor de insumos utilizados en el proceso de potabilización. Ese vínculo se convirtió en uno de los aspectos que rodean con mayor atención esta licitación.
Roggio vuelve a disputar un servicio público de gran escala
El segundo oferente está encabezado por Roggio ROAS S.A.U., vehículo del Grupo Roggio, uno de los principales jugadores nacionales del sector de agua y saneamiento. El grupo opera actualmente Aguas Cordobesas y cuenta con una extensa experiencia en la gestión de servicios públicos y obras de infraestructura.
La propuesta incluye, según la información difundida durante el proceso, a Hidrosan Capital, Aguas del Plata Participaciones, Benito Roggio e Hijos y Central Buen Ayre, además de apoyos técnicos internacionales mencionados en la documentación y las versiones previas de la licitación.
Ahora comienza una etapa decisiva. Las ofertas técnicas serán evaluadas y únicamente los grupos que cumplan con las condiciones establecidas en el pliego podrán avanzar hacia la instancia económica. Allí se definirá al ganador, sin que el proceso establezca un precio mínimo obligatorio para la compañía.
El Gobierno estima obtener alrededor de US$450 millones por la operación, mientras que el futuro concesionario deberá afrontar inversiones por cerca de US$1.940 millones durante los primeros cinco años y unos US$15.040 millones en tres décadas.
AySA, privatizada en 1993 y reestatizada en 2006 durante el gobierno de Néstor Kirchner, vuelve así a quedar en el centro de una transformación de enorme impacto económico y social.





