El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro británico, Andy Burnham, mantuvieron este lunes una conversación telefónica en medio de las tensiones diplomáticas entre Washington y Londres y pocos días después de que el mandatario estadounidense dejara abierta la posibilidad de revisar la tradicional postura de su país sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Sin embargo, según el comunicado oficial británico, el archipiélago no formó parte de la conversación, que se concentró principalmente en la guerra entre Rusia y Ucrania y la situación en Medio Oriente.
El contacto entre ambos dirigentes se produjo después de que Trump sorprendiera el 31 de agosto al ser consultado sobre una eventual modificación de la posición estadounidense respecto de Malvinas.
“Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, respondió entonces el presidente norteamericano.
Sus palabras generaron repercusiones en la Argentina y en el Reino Unido. Desde Londres, el Gobierno ratificó que su posición sobre el archipiélago permanece sin cambios y que continuará defendiendo la postura británica.
Ucrania y Medio Oriente, los ejes de la conversación
De acuerdo con Downing Street, Trump y Burnham coincidieron durante el llamado en “la necesidad de seguir trabajando para lograr un alto el fuego” que permita avanzar hacia el final de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El primer ministro británico reafirmó además el respaldo del Reino Unido a Ucrania y expresó su apoyo a las negociaciones de paz impulsadas por Washington.
La comunicación se produjo mientras la administración de Trump intenta reactivar el diálogo entre Moscú y Kiev, en un escenario marcado por meses de negociaciones con resultados limitados.
También hubo espacio para analizar la situación en Medio Oriente. Según informó el Gobierno británico, Burnham “subrayó la importancia de la solución de dos Estados” para el conflicto entre israelíes y palestinos.
Otro de los puntos abordados fue la necesidad de avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte internacional de hidrocarburos, además de evitar que Irán pueda obtener un arma nuclear.
La tensión por Malvinas sigue en segundo plano
Aunque Malvinas no apareció en el comunicado oficial sobre la llamada, la conversación se produjo después de una seguidilla de cruces entre Trump y Londres que volvieron a poner al archipiélago en el centro de la escena internacional.
El presidente estadounidense había cuestionado públicamente al Reino Unido por su nivel de apoyo a Washington durante el conflicto con Irán y también había reclamado una mayor participación de sus aliados europeos.
En ese contexto, sus declaraciones sobre Malvinas fueron interpretadas como una señal de presión sobre Londres y abrieron una expectativa particular en Buenos Aires. Javier Milei, por su parte, aprovechó el nuevo escenario internacional para reforzar el reclamo argentino de soberanía y anunciar medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas.
La cuestión petrolera también agregó tensión al escenario. El Gobierno argentino busca frenar el avance de proyectos como Sea Lion, mientras las compañías involucradas sostienen que cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las islas y con respaldo británico.





