Donald Trump formalizó este miércoles una cuota temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna para Estados Unidos, con un régimen arancelario preferencial y vigencia desde el 1° de septiembre de 2026, pero la Argentina quedó excluida del nuevo volumen, que será distribuido en tres tramos mensuales y estará disponible principalmente para países incluidos en la categoría estadounidense de “Otros países o áreas”. La medida busca aumentar la oferta de carne y moderar los precios internos en Estados Unidos, mientras los exportadores argentinos pierden una oportunidad de ampliar su participación en ese mercado.
La decisión había sido anticipada la semana pasada y había despertado expectativas en la industria frigorífica argentina. Sin embargo, la letra final de la resolución confirmó que el nuevo contingente no está disponible para los países que ya poseen una cuota individual dentro del sistema arancelario estadounidense.
De acuerdo con información del Consejo de Importación de Carne de América (MICA), el contingente adicional corresponde exclusivamente a la categoría “Otros países o áreas”.
Ese grupo es utilizado principalmente por Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y los Países Bajos. En cambio, Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Reino Unido cuentan con asignaciones específicas y, por ese motivo, “no son elegibles para acceder a esta ampliación adicional”.
La nueva cuota comenzará a regir el 1° de septiembre y tendrá una vigencia de 90 días. El primer tramo será de 100.000 toneladas y estará disponible entre el 1° y el 30 de septiembre. El segundo tendrá el mismo volumen y se podrá utilizar durante octubre. El último comenzará el 31 de octubre y permanecerá abierto hasta completar las 100.000 toneladas o hasta el 30 de noviembre, lo que suceda primero.
Además, el mecanismo elegido por Washington será el de “primero llegado, primero servido”, por lo que los importadores podrán acceder al volumen disponible hasta que se agote.
Por qué Trump abrió la cuota y Brasil aparece como principal beneficiado
La decisión de la administración Trump responde a la situación del mercado estadounidense de carne vacuna. La Casa Blanca sostiene que existe una oferta insuficiente frente a una demanda elevada y busca utilizar mayores importaciones para generar presión sobre los precios.
Uno de los principales problemas es el tamaño del rodeo estadounidense. Según la proclamación presidencial, el stock ganadero se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, aunque los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) muestran señales iniciales de recuperación durante julio.
A ese escenario se agregan las restricciones sobre las importaciones de ganado vivo procedentes de México, implementadas para contener la propagación de la mosca barrenadora del Nuevo Mundo, además del impacto de la sequía y los incendios forestales en distintas regiones productoras.
En este contexto, el USDA proyecta que la producción estadounidense de carne vacuna caerá aproximadamente 4% durante 2026 respecto de 2025.
La administración estadounidense también estableció un mecanismo para evaluar el resultado de la medida. El secretario de Agricultura y el representante comercial deberán monitorear si la carne ingresada mediante la nueva cuota llega a los consumidores con un precio 25% inferior al valor de mercado de los cortes de carne magra.
Si ese descuento no se verifica, los funcionarios deberán comunicarlo a Trump, quien podrá disponer la eliminación del volumen restante.
Para los exportadores argentinos, el problema es que la apertura extraordinaria no contempla su cuota. Y allí aparece Brasil como el principal candidato a aprovechar la oportunidad.
La combinación de volumen exportable, precios competitivos y capacidad logística coloca al gigante sudamericano en una posición favorable para abastecer rápidamente el mercado estadounidense. Además, el sistema de “primero llegado, primero servido” premia a los operadores capaces de colocar grandes volúmenes con rapidez.
Argentina aumenta sus exportaciones, pero queda afuera de la ampliación
La exclusión llega en un momento particularmente favorable para la carne argentina en Estados Unidos. Durante los primeros siete meses de 2026, Argentina exportó 67.118 toneladas de carne vacuna hacia ese mercado, frente a las 22.183 toneladas enviadas durante el mismo período de 2025.
El crecimiento interanual alcanzó así el 202,6%, una expansión que muestra el fuerte avance de la industria argentina en ese destino.
Además, en febrero pasado ambos países habían acordado ampliar el contingente argentino de carne vacuna sin aranceles de 20.000 a 100.000 toneladas. Esa decisión había abierto expectativas de crecimiento entre los frigoríficos argentinos y reforzado la importancia del mercado estadounidense para el sector.
Estados Unidos ya se convirtió en el segundo destino más importante para la carne vacuna argentina, por lo que cualquier modificación en las condiciones de acceso tiene un impacto directo sobre las estrategias de exportación.
La paradoja es que mientras Argentina incrementa fuertemente sus embarques y busca renovar y consolidar su acceso preferencial para 2027, Washington acaba de abrir un nuevo volumen extraordinario que no podrá utilizar.
Así, la decisión de Trump genera un escenario desigual entre los principales proveedores. Estados Unidos necesita más carne, amplía temporalmente sus importaciones y busca bajar los precios, pero la Argentina no podrá participar de ese nuevo cupo de 300.000 toneladas.





