El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana, donde pronunció una homilía con un fuerte mensaje dirigido a toda la dirigencia política y a la sociedad. En presencia del presidente Javier Milei, integrantes del Gabinete, autoridades nacionales y representantes de distintos sectores, el prelado llamó a reconstruir la unidad nacional, cuestionó el internismo y la mezquindad política, reclamó mayor inversión en los sectores más vulnerables y sostuvo que la Argentina necesita diálogo, justicia social y honestidad para superar sus heridas.
Un llamado a la unidad y a poner a los más débiles en el centro
Durante su mensaje, García Cuerva tomó como eje la parábola del Buen Samaritano para reflexionar sobre la realidad argentina y advirtió que el país atraviesa “caminos peligrosos” marcados por la intolerancia, la confrontación permanente y la falta de empatía.
El arzobispo señaló que muchas veces la sociedad queda atrapada en discusiones que profundizan las divisiones mientras miles de personas enfrentan situaciones de extrema vulnerabilidad.
En ese contexto, sostuvo que “La patria nos pide un gran examen de conciencia colectivo”, e invitó a dejar de buscar culpables permanentes para asumir responsabilidades compartidas.
También cuestionó la descalificación del otro por pensar distinto y alertó sobre la corrupción, la discriminación y la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Según expresó, esos comportamientos solo profundizan las heridas sociales e impiden construir un país más justo.
Críticas al internismo político y defensa de la justicia social
Uno de los pasajes más contundentes de la homilía estuvo dirigido a la dirigencia política. García Cuerva pidió abandonar las disputas internas y trabajar de manera conjunta para atender las necesidades más urgentes de la población.
El arzobispo afirmó que es necesario independizarse “del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política”, al considerar que esas actitudes alejan a los dirigentes de los problemas reales de la gente. “En este 9 de julio día de nuestra independencia, pidamos también a Dios nos independice del individualismo de la competencia feroz, por el protagonismo del internismo y la mezquindad política, de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás, y luego el samaritano dice cuídalo y lo que gastes demás te lo pagaré al volver lo que gastes demás, no siempre sinónimo de derroche o de despilfarro a veces es invertir en los más débiles“.
En esa línea defendió la necesidad de fortalecer las políticas destinadas a los sectores más vulnerables y puso como ejemplo el funcionamiento de los centros de atención para personas con discapacidad, donde la cantidad de profesionales puede parecer excesiva a simple vista, pero responde a la complejidad del trabajo cotidiano.
Para el arzobispo, ese tipo de recursos no representan un gasto sino una inversión basada en la dignidad de las personas y en la justicia social.
En otro tramo de la homilía recordó a quienes hoy sufren distintas situaciones de exclusión: jubilados, enfermos, personas con discapacidad, desocupados y jóvenes afectados por el narcotráfico. Remarcó que detrás de cada realidad existen historias concretas que no pueden reducirse a estadísticas.
García Cuerva también advirtió que la inteligencia artificial y la tecnología nunca podrán reemplazar el valor de la cercanía humana ni del acompañamiento a quienes atraviesan momentos difíciles.
Hacia el cierre, convocó a recuperar la cultura del encuentro y destacó la importancia de escuchar al otro como punto de partida para reconstruir el tejido social.
Finalmente, apeló al reciente ejemplo de la Selección Argentina para transmitir un mensaje de unidad nacional y recordó una frase de Lionel Messi sobre la fuerza del trabajo colectivo. En ese sentido concluyó: “Hagamos realidad el mensaje que Lionel Messi publicó alguna vez en sus redes sociales y cito: demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito de este grupo que está por encima de todas las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño, que también es el de todos los argentinos“.





