La industria metalúrgica argentina volvió a mostrar señales de debilidad en mayo de 2026. Según el último relevamiento sectorial, la producción registró una caída interanual del 5,1%, retrocedió un 1,4% respecto de abril y acumula una contracción del 6% en lo que va del año. El informe, difundido este martes, refleja un escenario de baja actividad, escasa utilización de la capacidad instalada y una reducción sostenida del empleo, en un contexto marcado por la cautela empresarial y la falta de señales claras de recuperación.
Los datos muestran que el sector continúa atravesando dificultades para consolidar un repunte productivo. La nueva caída mensual ratifica la fragilidad de la actividad industrial y deja a la metalurgia operando muy por debajo de los niveles observados durante 2025.

Capacidad instalada en mínimos históricos y caída del empleo
Uno de los indicadores más preocupantes es la utilización de la capacidad instalada (UCI), que durante mayo alcanzó apenas el 39,8%.
Este nivel representa una caída de 6,8 puntos porcentuales respecto del mismo mes del año pasado y ubica a la industria en uno de los registros más bajos de las últimas décadas.
El empleo tampoco logró escapar a la tendencia negativa. El sector registró una disminución interanual del 2,2%, mientras que en la comparación mensual la baja fue del 0,2%, reflejando que las empresas continúan ajustando estructuras ante la falta de demanda y la pérdida de dinamismo productivo.
Desde el sector advierten que la combinación de baja producción, menor utilización de maquinaria y caída del empleo configura un escenario complejo para la actividad manufacturera durante el segundo semestre del año.
La cadena agrícola lideró las caídas y persiste la cautela empresaria
El deterioro de la actividad fue generalizado y alcanzó a todas las cadenas de valor relevadas.
Las menores caídas se registraron en los segmentos vinculados a la construcción (-1,1%) y energía eléctrica (-1,9%). También mostraron retrocesos más moderados las actividades relacionadas con petróleo y gas (-3,5%), alimentos y bebidas (-4%) y la industria automotriz (-4,6%).
Sin embargo, los números fueron más negativos en otros sectores estratégicos. Las empresas ligadas al consumo final retrocedieron un 5,5%, mientras que la minería cayó 5,6%.
La situación más crítica se observó en la cadena agrícola, que registró una contracción del 9,5%, convirtiéndose en el rubro con peor desempeño durante mayo.
El informe también analizó las expectativas empresarias para los próximos meses. Aunque el balance de expectativas continúa siendo levemente positivo, predominan las compañías que no esperan cambios significativos en su nivel de actividad.
Además, aquellas firmas que proyectan mejoras estiman aumentos moderados y graduales, sin señales de una recuperación acelerada.
“Predomina la prudencia y aún no se perciben señales firmes de recuperación”, concluye el relevamiento.
Los especialistas destacan que el sector enfrenta una combinación de factores que limitan la expansión de la producción, entre ellos la debilidad de la demanda interna, la incertidumbre económica y la necesidad de recomponer niveles de inversión.





