El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la tensión internacional este jueves al referirse a la guerra con Irán, el futuro del estrecho de Ormuz y las reservas de uranio enriquecido iraní. Desde la Casa Blanca, el mandatario afirmó qué hará Estados Unidos frente al conflicto, cuándo cree que podría terminar y por qué considera inaceptable cualquier intento de imponer peajes en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión geopolítica y mientras distintos actores internacionales siguen de cerca el impacto económico y energético del conflicto en Medio Oriente.
Trump endureció su discurso sobre Irán y el uranio enriquecido
Durante una conferencia con periodistas, Trump dejó una de las frases más fuertes de la jornada al referirse a las reservas de uranio altamente enriquecido iraní.
“Lo conseguiremos. No lo necesitamos, no lo queremos. Probablemente lo destruiremos después de recuperarlo, pero no vamos a dejar que se lo queden”, afirmó.
La declaración marcó un cambio respecto de expresiones anteriores. Días atrás, el mandatario había relativizado el tema y sostuvo que conservar el uranio enterrado en instalaciones nucleares iraníes podía ser una cuestión más ligada a la imagen pública.
Sin embargo, ahora adoptó una postura más firme y dejó entrever que la recuperación de ese material podría convertirse en un eje central de una eventual negociación o acuerdo futuro.
Además, Trump volvió a mostrarse optimista sobre el desenlace del conflicto y lanzó un pronóstico contundente: “La guerra con Irán va a terminar muy pronto”.
Según explicó, el fin de las hostilidades también impactaría en la economía global y especialmente en los precios energéticos.
“Cuando termine, el precio de la gasolina va a bajar incluso por debajo de los niveles previos al conflicto”, prometió.
El estrecho de Ormuz, un nuevo foco de tensión global
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el estrecho de Ormuz, corredor marítimo clave por donde circula una porción importante del petróleo mundial.
Trump rechazó de plano la posibilidad de que Irán impulse algún tipo de peaje o mecanismo de cobro para el tránsito internacional.
En la misma línea, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio advirtió: “Nadie en el mundo está a favor del sistema de peaje. No puede suceder. Sería inaceptable”.
Rubio incluso señaló que una medida de ese tipo volvería inviable cualquier acuerdo diplomático con Teherán.
Mientras Washington sostiene una visión más optimista sobre el desenlace del conflicto, desde Europa aparecen posturas mucho más cautelosas. Funcionarios franceses advirtieron que la guerra podría extenderse y que un regreso a la normalidad todavía aparece lejano.
En paralelo, Estados Unidos intenta mantener abiertos canales diplomáticos indirectos mientras observa con preocupación la evolución del escenario regional.





