El vestuario del Real Madrid atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Este jueves, una nueva pelea entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni terminó con el mediocampista uruguayo hospitalizado y obligó a la dirigencia merengue a activar una reunión de crisis en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.
Según trascendió desde España, el conflicto se produjo durante el entrenamiento matutino y continuó luego en el vestuario, en un clima de extrema tensión que ya venía escalando desde días anteriores. La situación generó preocupación en la cúpula del club, al punto de que el director general José Ángel Sánchez intervino personalmente y encabezó una reunión de urgencia con todo el plantel.
Fuentes cercanas al club, informa el diario Marca, calificaron el episodio como “el más grave jamás vivido en Valdebebas”, reflejando la magnitud del conflicto interno que atraviesa el conjunto madrileño.
De acuerdo con las versiones publicadas por medios españoles, el detonante habría sido la negativa de Valverde a saludar a Tchouaméni antes del inicio de la práctica. A partir de allí, la tensión fue creciendo dentro del campo de entrenamiento con cruces constantes y entradas fuertes, principalmente del futbolista uruguayo.
La situación explotó definitivamente al finalizar la práctica, cuando ambos jugadores mantuvieron una fuerte discusión en el vestuario que estuvo cerca de terminar a golpes de puño.
En medio del altercado, Valverde sufrió una fuerte contusión con una brecha que obligó a trasladarlo a un hospital para recibir atención médica. Las primeras versiones indican que la lesión habría sido accidental y no producto de un golpe intencional del mediocampista francés.
Reunión de emergencia y expediente disciplinario
La gravedad del episodio provocó una reacción inmediata dentro del club. Ningún jugador abandonó la Ciudad Deportiva tras el entrenamiento y la dirigencia organizó un “gabinete de crisis” para intentar contener la situación y evitar que el conflicto siga escalando.
José Ángel Sánchez mantuvo conversaciones con referentes del plantel y, según trascendió, el club abrió un expediente disciplinario contra ambos futbolistas.
El episodio vuelve a dejar expuesta la delicada convivencia dentro del vestuario merengue en una temporada marcada por la presión deportiva, las críticas y el desgaste emocional acumulado.
Además, desde el entorno del club reconocen que existe preocupación por la división interna y por el impacto que este tipo de situaciones puede generar en el tramo decisivo de la temporada.
Mientras tanto, ni el club ni los futbolistas involucrados realizaron declaraciones públicas sobre lo sucedido. Sin embargo, en España ya hablan de una crisis sin precedentes recientes dentro del campeón europeo.





