El gobierno de Javier Milei decidió este jueves impedir el ingreso de todos los periodistas acreditados a la Casa Rosada, tras una denuncia por presunto espionaje ilegal. La medida, confirmada por fuentes oficiales, no tiene plazo definido y deja sin acceso a la prensa que cubre habitualmente la actividad presidencial en Balcarce 50.
Una decisión sin plazo y con fuerte impacto en la cobertura
Según trascendió, el Ejecutivo resolvió “quitar las huellas dactilares a los periodistas acreditados de manera preventiva por el espionaje ilegal”, lo que en la práctica bloquea su ingreso al edificio gubernamental.
La disposición se implementó luego de que se dejara sin efecto la prórroga de las acreditaciones vigentes, que habían sido extendidas durante abril mientras se desarrollaba un nuevo proceso administrativo. Como consecuencia, la sala de periodistas quedó cerrada y los trabajadores de prensa no pudieron acceder a la sede de Gobierno.
Fuentes oficiales señalaron que “no hay un tiempo estimado” para revisar la medida, lo que genera incertidumbre en torno a la continuidad de la cobertura periodística dentro de la Casa de Gobierno.
El contexto: denuncia de Casa Militar y tensión con la prensa
La decisión se vincula directamente con una denuncia presentada por la Casa Militar contra dos periodistas de televisión, acusados de presunta difusión de material sensible grabado dentro de la Casa Rosada.
El organismo, que depende de la Secretaría General de la Presidencia, argumentó posibles delitos vinculados a la seguridad nacional. En ese marco, el propio Milei reaccionó públicamente en redes sociales con duros términos hacia el periodismo, al expresar: “BASURAS REPUGNANTES… espero que esto llegue hasta los máximos responsables”.
La medida alcanza a periodistas de todos los medios acreditados y, según distintas fuentes, no registra antecedentes desde el retorno de la democracia en 1983.





