La inflación en Estados Unidos se aceleró en marzo al registrar un aumento del 0,9% mensual —el mayor en casi cuatro años— impulsada principalmente por una suba récord en los precios de la gasolina, en medio del conflicto en Medio Oriente, según informó el Departamento de Trabajo. El dato eleva la presión sobre el presidente Donald Trump, en un contexto de caída de su aprobación por el costo de vida.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) también mostró un incremento interanual del 3,3%, el más alto desde mayo de 2024, reflejando el impacto directo de la suba del petróleo en la economía.
Gasolina y energía: el motor de la inflación
El principal factor detrás del salto inflacionario fue el fuerte aumento de los combustibles. Los precios de la gasolina treparon un 21,2% en marzo, el mayor incremento desde que existen registros en Estados Unidos.
Este aumento explicó casi tres cuartas partes de la suba mensual del IPC. Además, otros combustibles como el diésel también registraron subas récord.
La escalada está directamente vinculada a la guerra en Medio Oriente, que impulsó el precio del petróleo más de un 30% y llevó la gasolina a superar los 4 dólares por galón por primera vez en más de tres años.
En ese sentido, el economista Christopher Rupkey advirtió:
“La economía acaba de recibir un impacto inflacionario directo como resultado de la guerra en Medio Oriente”.
Y agregó una advertencia clave:
“Una vez que el genio de la inflación sale de la botella, es casi imposible revertir los aumentos de precios”.
Inflación subyacente y preocupación por lo que viene
A pesar del fuerte aumento general, la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió solo 0,2% en marzo, acumulando un 2,6% interanual.
Sin embargo, los economistas advierten que este dato podría ser engañoso, ya que aún no refleja completamente el impacto del shock energético.
El analista Sung Won Sohn explicó:
“Los precios de la energía suben como cohetes, pero bajan como plumas”, anticipando que los costos elevados podrían mantenerse durante varios meses.
Además, algunos especialistas sostienen que la inflación fue contenida artificialmente por bajas puntuales en sectores como autos usados, seguros de salud y medicamentos.
Impacto político y económico
El repunte inflacionario representa un desafío para el gobierno de Trump, que había prometido reducir el costo de vida. La suba de los combustibles impacta directamente en transporte, alimentos y servicios, ampliando el efecto sobre toda la economía.
Mientras tanto, la Reserva Federal enfrenta un escenario complejo: aunque el mercado laboral se mantiene sólido, la presión inflacionaria podría obligar a mantener o incluso subir las tasas de interés, alejando la posibilidad de recortes en el corto plazo.
En paralelo, la confianza del consumidor cayó a mínimos históricos, reflejando el malestar social ante el aumento de precios.





