La fortuna le dio la espalda a Lorenzo Musetti cuando estaba protagonizando el partido de su vida en el Abierto de Australia. El italiano dominaba con autoridad a Novak Djokovic por dos sets a cero en la Rod Laver Arena, pero una lesión en el aductor derecho lo obligó a retirarse y dejó al serbio en semifinales de manera tan inesperada como amarga.
Musetti había ganado los dos primeros parciales por 6-4 y 6-3, con un tenis sólido, agresivo y lleno de variantes que descolocó por completo al diez veces campeón en Melbourne. Sin embargo, cuando el marcador indicaba 1-3 en el tercer set, el italiano pidió asistencia médica y, tras unos minutos, confirmó lo que nadie quería: no podía continuar.
El silencio se apoderó del estadio. No era el desenlace que el público esperaba, ni tampoco Djokovic, que estaba contra las cuerdas y lo reconoció sin rodeos apenas terminó el encuentro.
“Lo siento mucho por él, fue claramente superior. Yo me iba a casa”, admitió el serbio en la entrevista a pie de cancha. “Dos sets abajo en cuartos de final de un Grand Slam y con el partido controlado por su rival… es muy desafortunado. Él debería haber ganado hoy”, agregó con sinceridad.
Djokovic avanza, pero el golpe emocional es fuerte
El contexto hacía todavía más especial el duelo. Para Djokovic, se trataba de su partido número 1.400 como profesional; para Musetti, la gran oportunidad de convertirse en apenas el tercer italiano en alcanzar las semifinales del primer Grand Slam del año. El tenis, una vez más, mostró su costado más cruel.
Hasta la lesión, el plan del italiano había funcionado a la perfección. Peloteos largos, cambios de ritmo constantes y una lectura brillante del juego desarmaron a Djokovic, que cometió una inusual cantidad de errores no forzados. El propio serbio lo reconoció luego: “Cuando creés que el punto terminó, con Musetti nunca es así. Te obliga a jugar siempre una más”.
Con este resultado, Djokovic avanzó a semifinales del Abierto de Australia por decimotercera vez, quedando solo por detrás de Roger Federer en ese rubro. Además, superó al suizo como el jugador con más partidos ganados en Melbourne, alcanzando los 103 triunfos, y estiró su registro histórico en Grand Slam a 401 victorias.
A los 38 años, el serbio sigue escribiendo capítulos de leyenda y ahora espera en semifinales al ganador del cruce entre Jannik Sinner y Ben Shelton. Sin embargo, el foco de la jornada quedó puesto en Musetti, que se fue cabizbajo, sabiendo que el tenis le había arrebatado una victoria histórica cuando estaba al alcance de la mano.





