España dio un paso firme en la carrera hacia el Mundial de fútbol 2030. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, confirmó que la final de la Copa del Mundo se disputará en territorio español, en el marco del torneo que será organizado de manera conjunta por España, Portugal y Marruecos.
“España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial del 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo”, afirmó Louzán durante la gala de premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid, donde el dirigente dejó en claro el rol protagónico que tendrá el país ibérico.
Si bien la FIFA será la encargada de oficializar las sedes y decisiones definitivas una vez finalizado el Mundial 2026, el mensaje del titular de la RFEF refuerza la expectativa de que España concentre el partido más importante del certamen, en una edición cargada de simbolismo por tratarse del Mundial del centenario, a 100 años del primero disputado en Uruguay en 1930.
Un Mundial con peso simbólico y liderazgo español
Louzán remarcó que el objetivo de la federación es claro: organizar “el mejor Mundial de la historia”. En ese sentido, recordó que la cita de 2030 no solo celebrará el centenario de la Copa del Mundo, sino que también marcará casi 50 años del Mundial de España 1982, lo que eleva la exigencia organizativa y deportiva.
El dirigente destacó la experiencia española en grandes eventos futbolísticos y la coordinación entre LaLiga, la RFEF y las autoridades locales, factores que —según su visión— explican por qué España asumirá el liderazgo del proyecto. Al mismo tiempo, valoró la transformación que atraviesa Marruecos, especialmente en materia de infraestructura y estadios, aunque reconoció que algunos episodios de la reciente Copa África dejaron imágenes que “perjudican a la imagen del fútbol mundial”.
En ese contexto, Louzán sostuvo que la candidatura conjunta se apoya en la solidez organizativa española, combinada con el crecimiento de sus socios, Portugal y Marruecos, para proyectar un torneo de alcance global y alto impacto simbólico.
Mientras tanto, el anuncio alimenta el debate sobre qué estadio albergará la final, con el Santiago Bernabéu como principal candidato, aunque esa definición quedará en manos de la FIFA. Lo cierto es que, a siete años del evento, España ya se posiciona como epicentro del Mundial 2030, con la mira puesta en recibir el partido que paraliza al planeta fútbol.






