El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero geopolítico al asegurar que consideraría el uso de la fuerza militar en países donde el narcotráfico tiene fuerte presencia, como Colombia y México. Sus declaraciones, realizadas en una entrevista con el medio estadounidense Politico, marcan una nueva escalada retórica y política en la estrategia de seguridad impulsada desde la Casa Blanca.
“Claro que lo haría”, respondió Trump cuando fue consultado sobre la posibilidad de extender operaciones militares más allá de las fronteras estadounidenses para atacar estructuras del narcotráfico. Aunque aseguró que su administración impulsa una “agenda de paz”, dejó en claro que no descarta acciones armadas contra lo que considera amenazas directas a la seguridad de su país.
Presión sobre Venezuela y el “Cartel de los Soles”
En paralelo, Trump volvió a apuntar contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Según su visión, el régimen chavista estaría vinculado al llamado “Cartel de los Soles”, una organización que su administración recientemente clasificó como terrorista y cuyo líder, afirmó, sería el propio presidente venezolano.
Washington incrementó en los últimos meses el despliegue naval en el Caribe y el Pacífico oriental, con operaciones dirigidas a interceptar embarcaciones sospechadas de actividades vinculadas al narcotráfico en aguas cercanas a Venezuela. La ofensiva, iniciada a mediados de año, se intensificó con ataques a lanchas rápidas y un discurso cada vez más duro desde el gobierno estadounidense.
Tropas terrestres, un límite que Trump evita confirmar
Consultado puntualmente sobre la posibilidad de un desembarco de tropas en territorio venezolano, Trump evitó dar precisiones. “No quiero hablar de estrategia militar”, respondió, aunque dejó abierta la puerta a un escenario de mayor confrontación. Su frase más contundente llegó al referirse al futuro de Maduro: “Sus días están contados”.
La recompensa ofrecida por Estados Unidos por información que conduzca a la captura del mandatario venezolano se elevó a 50 millones de dólares, un gesto que refleja la prioridad que el caso ocupa en la agenda de seguridad norteamericana.
Reacciones en la región
Las declaraciones de Trump generaron preocupación en distintos gobiernos de América Latina, que observan con cautela el incremento de la presencia militar estadounidense en la región. En ese contexto, Cuba negó contactos con Washington para discutir escenarios post-Maduro y rechazó cualquier versión que sugiera negociaciones sobre el futuro político de Venezuela.
Desde La Habana calificaron de “absurdas y falsas” las versiones sobre conversaciones secretas, y denunciaron una campaña de desprestigio destinada a justificar una eventual agresión militar.





