El escándalo que sacudió al Poder Judicial bonaerense llega este martes a una instancia decisiva. El Jurado de Enjuiciamiento definirá en La Plata el futuro de la jueza Julieta Makintach (48), quien quedó bajo la mira tras la grabación del documental “Justicia Divina” mientras se desarrollaba el fallido juicio por la muerte de Diego Maradona.
Desde las 10 de la mañana, en el Anexo del Senado bonaerense —ubicado en 7 y 49, La Plata— los 12 jurados deberán decidir si la magistrada es destituida, suspendida, sancionada o repuesta en su cargo.
“Necesito paz para mi familia”
En diálogo con Noticias Argentinas, Makintach se mostró afectada por el proceso y evitó confirmar si asistirá a la audiencia final:
“No lo sé aún. Necesito paz para mí y mi familia ahora.”
Consultada por la denuncia por presunto testimonio agravado que presentó contra su colega Maximiliano Savarino, expresó:
“Estoy esperando que me llamen a ratificar.”
La jueza permanece suspendida de sus funciones, fue apartada de la cátedra de Derecho que dictaba en la Universidad Austral y enfrenta una causa penal que avanza en la UFI N°1 de San Isidro.
El documental que detonó el caso
El conflicto estalló a fines de mayo, cuando se viralizaron imágenes y el tráiler del documental Justicia Divina. Allí se ve a Makintach llegando en su auto a los tribunales de Ituzaingó 340, brindando una entrevista en su despacho y siendo filmada dentro de la sala de audiencias, en pleno desarrollo del juicio por la muerte del astro del fútbol.
La difusión del material generó fuertes cuestionamientos desde el ámbito judicial y político, debido a la presunta incompatibilidad entre la función de la magistrada y la participación en una producción audiovisual vinculada a una causa en trámite.
Un fallo que puede marcar precedente
El veredicto del jury no sólo definirá la situación personal de Makintach, sino que también podría configurar un precedente inédito sobre los límites éticos y funcionales de los magistrados respecto a su exposición mediática.
Mientras tanto, la jueza asegura que espera “un proceso justo” y que hoy, más que nunca, quiere preservar la tranquilidad de su entorno familiar.





