El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este lunes en la Casa Blanca, acompañado por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, un plan de 21 puntos para poner fin a la guerra en Gaza y establecer un gobierno transitorio en el enclave palestino.
Trump calificó la jornada como un “día histórico para la paz” y aseguró que su propuesta es “lo más cercano que hemos estado a una paz verdadera, no falsa ni política”. El plan contempla un alto al fuego inmediato, la liberación de todos los rehenes en un plazo de 72 horas y la creación de un comité palestino tecnocrático y apolítico para la administración civil de Gaza, supervisado por un organismo internacional llamado “Junta de Paz”, presidido por el propio Trump y con figuras como el ex primer ministro británico Tony Blair.
Según el documento difundido, Gaza sería desradicalizada y desmilitarizada, con la destrucción de túneles y arsenales de Hamás. En paralelo, se desplegaría una Fuerza Internacional de Estabilización con participación de Estados Unidos, Jordania y Egipto para entrenar a policías locales y garantizar la seguridad fronteriza.
El plan también incluye la reconstrucción de infraestructura básica —agua, electricidad, hospitales y panaderías— y la creación de una zona económica especial con incentivos para atraer inversiones extranjeras. “Nadie será obligado a abandonar Gaza. Quienes quieran quedarse tendrán la oportunidad de construir un futuro mejor”, afirmó Trump.
El exmandatario fue enfático en excluir a Hamás y otras facciones terroristas de cualquier rol político en Gaza. “Si Hamás rechaza este plan, Israel tendrá todo mi respaldo para terminar con la amenaza de Hamás”, advirtió, reiterando su alianza con Netanyahu. “Bibi, tendrías todo nuestro apoyo para hacer lo que tengas que hacer”, agregó.
Trump aseguró que ya conversó con el emir de Qatar y con líderes árabes y europeos para sumar apoyos a su propuesta, y remarcó que varios países árabes y musulmanes “se han comprometido con este plan”. También sugirió que, de cumplirse las reformas de la Autoridad Palestina, se podrían generar condiciones para una “vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”.
El futuro del plan aún es incierto, ya que no está claro si será aceptado por Israel o por Hamás, pero marca un nuevo intento de la diplomacia internacional por encaminar el conflicto hacia un cese definitivo de la violencia.





