El SpagnuoloGate ya no es ruido de fondo; es un terremoto que sacude al poder libertario. Lo que empezó como un affaire menor terminó destapando una cocina interna llena de operaciones mediáticas, espías orgánicos e inorgánicos, cajas millonarias y conexiones que ponen al presidente, a Karina Milei y a los Menem en el centro del ring. ¿Alguien puede imaginar que la hermana presidencial moviera alguna pieza sin el conocimiento presidencial?
Spagnuolo designó como abogados defensores a dos integrantes del Estudio Aranguren que representó entre otros, a Mauricio Macri en el caso de los Panamá Papers. Los letrados son Ignacio Rada Schultze y Juan Aráoz de Lamadrid, que recorren asiduamente los tribunales de Comodoro Py.
La trama más inquietante se encuentra en el universo de espías alrededor del poder. Algunos acusan a Franco Bindi, pareja de la diputada Marcela Pagano. Ésta, a su vez dejó trascender nombres cercanos a Guillermo Francos, como José Luis Vila, introducido por Enrique Nosiglia, y surge la pregunta que nadie se anima a formular: ¿qué papel juega Sergio Neiffert, el titular de la SIDE, en esta red de inteligencia paralela? Neiffert es amigo personal de Santiago Caputo. ¿Si te infiltran la casa de gobierno, puede neutralizar los peligros que pueda tener nuestro país? Mientras la política se debate entre intrigas y desconfianzas, el fantasma de la intervención de los servicios de inteligencia sobre decisiones clave, flota sobre la Casa Rosada y el Congreso.
Al mismo tiempo, Pablo Toviggino, el 2 de la AFA, irrumpe con su streaming “Carnaval”, mezclando arbitraje deportivo con política, como si la saga libertaria necesitara actores adicionales para complicar la escena. La intriga recorre los pasillos del Congreso: la pregunta ya no es si Martín Menem queda golpeado, sino ¿cuánto durará al frente de Diputados después del 10 de diciembre?, porque la presidencia de la Cámara sigue siendo una caja demasiado jugosa para no generar ambiciones.
Los audios comprometen a todos. Menciones directas a Karina y a los Menem aparecen en causas de corrupción, incluyendo Osprera, la obra social de los peones rurales, donde fondos públicos se usaron para tapar un agujero privado de $7.700 millones. Además, se va a incorporar el tema de la licitación para abastecer al Hospital Posadas. Allí, la Suizo perdió la compulsa, pero luego fue anulada y adjudicada directamente. 15 mil millones de pesos. Esto se suma al papelón estafa de la criptomoneda $Libra, cuyo efecto sobre la credibilidad presidencial todavía no se resolvió. La corrupción estructural en el corazón del Estado libertario quedó al descubierto y en duda.
Para tratar de salir de esto, es que se armó la caravana de Milei en Lomas de Zamora un día laboral a las 15. No había más de 100 personas, pero se sabía que los kirchneristas iban a hacer lo que hicieron. “Entraron como chancho a la batata”, confirma un diputado provincial que tiene acceso a uno de los armadores bonaerenses. “Nos permitieron salir por un rato a retomar la iniciativa en medios tradicionales y en las redes. La violencia nos juega a favor”.
En paralelo, un episodio que parece sacado de una novela. La empresa Suizo Argentino que había publicado en su defensa que tenía un manual de ética, y que la incontinencia en redes que tiene el Presidente, hiciera que lo replique, (¿o existe una estrategia conjunta?) no quería entregar el acceso a sus discos rígidos: un técnico informático de la Suizo Argentino se atrincheró durante ocho horas, negándose a entregar cualquier acceso a los mails, ya sea desde las computadoras o desde cualquier dispositivo. Se lo llevaron a la comisaría. Finalmente los entregó. Jonathan Kovalivker tampoco cedió la clave de su teléfono. Según trascendidos que circulaban el viernes por la noche, podría derivar en una orden de detención por parte del juez Casanello a partir del lunes. Santiago Kent que es el letrado que los representa, supervisaba todo.
Una fuente inobjetable afirmó: “Kovalivker es muy amigo de todos. Vienen desde mucho tiempo antes las relaciones. Desde 2017 con Mauricio Macri. Ellos (los Kovalivker), se jactaban con sus contactos y amistades que se juntaban todas las semanas con Martín Menem. El más poronga (sic) no es Emanuel sino Johnni. El otro es un che pibe. Al que agarraron con sobres es un perejil. Está fuera de todo. Por eso apenas le cruzaron el auto los de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, a la salida de su casa del country, que lo agarraron con la plata y los sobres, dijo: ‘Yo no tengo nada que ver, es todo culpa de mi hermano’”. No hay nada más lindo que la familia unida.
La saga de Spagnuolo se cruza con casos aún sin resolver, como $Libra y el del fentanilo. Y mientras audios, detenciones y filtraciones se suceden, la otra gran incógnita queda en el aire: ¿qué papel juegan los grandes de la industria Farmacéutica en medicamentos de alto costo, en esta historia de cajas?
¿Quiénes son los grandes jugadores? Roemmers (el policía del mercado controlante de precios), Raffo que ahora es Adium, propiedad de la Colombiana Tecnofarma, Richmond de Marcelo Figueiras quien iba a producir la vacuna Sputnik V en la Argentina, cuya esposa es la ex senadora peronista María Laura Leguizamón, Elea de Hugo Sigman, dueño de un conglomerado de empresas que iba a fabricar la vacuna contra el covid en la Argentina, y Celnova que está vinculado a los dueños de ARCOR. La familia Pagani. Dudas que por ahora quedan sin resolver.
Porque cuando los hilos del poder y los intereses económicos se entrelazan, la política argentina demuestra una vez más que la voracidad no tiene límites.





