El paso de Franco Colapinto por el Hungaroring dejó un sabor amargo. Tras una prometedora clasificación en la que había logrado meterse en la 14° posición de largada, el piloto argentino no pudo sostener el ritmo en la carrera principal del Gran Premio de Hungría y finalizó en el 18° lugar, cerrando un domingo cuesta arriba para Alpine.
La jornada comenzó con buenas expectativas: largando desde la séptima fila, Colapinto tenía margen para intentar avanzar, especialmente considerado lo trabado del trazado húngaro y las posibilidades de jugar con la estrategia. Sin embargo, el ritmo del A525 no fue competitivo durante la mayor parte de la competencia, y el piloto argentino fue perdiendo terreno vuelta tras vuelta, sin herramientas para resistir los ataques ni acercarse a los autos de adelante.
A eso se sumó el desgaste de neumáticos, las condiciones de pista que no favorecieron a su monoplaza, y un tráfico constante que lo mantuvo atado fuera de zona de puntos.
Franco cruzó la línea de meta en 19° posición, pero terminó escalando un puesto debido a una penalización aplicada a su compañero Pierre Gasly, quien recibió 10 segundos de sanción por una maniobra contra Carlos Sainz, lo que le relegó al último lugar. Así, Colapinto fue oficialmente clasificado 18°, cerrando un domingo en el que nada salió según lo planeado.
Si bien el rendimiento del sábado había despertado ciertas expectativas, la carrera confirmo que Alpine sigue lejos de ser competitivo en ritmo de carrera, y que la tarea del argentino sigue siendo cuesta arriba en esta primera temporada en la máxima categoría.
A pesar de esto, Colapinto volvió a completar una nueva carrera sin errores graves ni incidentes, sumando kilómetros y experiencia clave para su crecimiento en la F1.
La próxima carrera será luego del parón de verano, en tres semanas, en el Gran Premio de Países Bajos, donde Alpine espera introducir nuevas mejoras. Colapinto allí buscará revertir esta tendencia y recuperar el terreno perdido en Hungría.





