El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que preside el Argentino Rafael Grossi, afirmó este martes que “identificó nuevos elementos que muestran impactos directos en salas subterráneas” de la instalación nuclear iraní de Natanz, tras los bombardeos realizados por Israel.
El organismo de Naciones Unidas, había indicado en el dpía de ayer, a que “no [tenía] indicios” en ese sentido, y considero que sólo los edificios en la superficie de esa planta de enriquecimiento de uranio se habían visto afectados. Pero hoy con nuevos datos, modificó su evaluación, basándose en “un análisis continuo de imágenes satelitales de alta resolución”, explicó en un mensaje publicado en la red social X.
“Irán: Basándose en el análisis continuado de imágenes de satélite de alta resolución recogidas tras los ataques del viernes, el OIEA ha identificado elementos adicionales que indican impactos directos en las naves subterráneas de enriquecimiento de Natanz.
No hay cambios en los informes sobre Isfahán y Fordow”.
Hoy por la mañana, en declaraciones radiales, Rafael Grossi explicó: “Para tener un arma nuclear hace falta uranio enriquecido, también puede ser plutonio, pero en el caso de Irán, lo que ellos acumularon es uranio enriquecido. El uranio tiene que estar enriquecido al 90% de un isótopo; ellos están en el 60%”.
Y Grossi añadió que “ya lo tienen” y que, si bien no alcanzaron el 90% necesario para fabricar armamento, el salto es mínimo. “El stock actual de Irán sería suficiente para fabricar entre ‘seis, siete u ocho armas nucleares’”.
Sin embargo, el funcionario dijo que eso no significa que Teherán posea actualmente una bomba atómica.





