La quinta Marcha Federal Universitaria se desarrolla este jueves en la Ciudad de Buenos Aires con una concentración central en las inmediaciones del Congreso de la Nación, donde estudiantes, docentes, trabajadores no docentes, autoridades universitarias, sindicatos y organizaciones sociales reclaman la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y mayor presupuesto para la educación pública. La jornada, que comenzó con una movilización multitudinaria y sin mayores incidentes, quedó marcada por momentos de tensión durante la tarde, con corridas, lanzamiento de gases lacrimógenos y la intervención de carros hidrantes. Se vieron personas infiltradas que llegaron con la intención de que la marcha se suspenda.
Corridas y tensión frente al Congreso
La concentración avanzaba con normalidad hasta pasadas las 15.40, cuando comenzaron a registrarse incidentes sobre la avenida Entre Ríos. Un grupo de personas con el rostro cubierto rompió un banco de cemento y arrojó fragmentos hacia el otro lado del vallado instalado alrededor de la Plaza de los Dos Congresos.
Ante esa situación, efectivos de las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Poco después, los disturbios se extendieron hacia distintos sectores de la avenida Rivadavia, donde permanecían varias columnas de la movilización.
Evidentemente, muchos de los que generaban disturbios, eran infiltrados que querían generar caos y la suspensión de la manifestación.
La Gendarmería avanzó con carros hidrantes para intentar despejar la zona y mantener el perímetro de seguridad establecido alrededor del Palacio Legislativo.
La protesta tiene como eje central el reclamo por el financiamiento de las universidades públicas, en un contexto de fuerte disputa política entre el Gobierno y la oposición. La movilización también coincide con una jornada clave en la Cámara de Diputados.
La Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, dijo: “Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada. El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley”.





