Estados Unidos comenzó a aplicar este miércoles un nuevo arancel del 25% sobre una amplia gama de productos importados desde Brasil, una medida impulsada por la administración de Donald Trump que afecta exportaciones por hasta US$11.000 millones y profundiza las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del continente americano. La decisión alcanza a sectores industriales estratégicos como maquinaria agrícola, productos de madera, etanol y la industria textil, mientras que algunas exportaciones clave quedaron exceptuadas.
La nueva barrera comercial marca un cambio en la política estadounidense. Se trata del primer arancel aplicado tras una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, utilizada por Washington para sancionar lo que considera prácticas comerciales desleales.
Aunque el Gobierno estadounidense sostiene que la medida busca responder a presuntas distorsiones vinculadas al acceso a mercados, sistemas de pagos electrónicos y cuestiones ambientales, la decisión llama la atención porque Estados Unidos mantiene históricamente un superávit comercial en su intercambio con Brasil.
El impacto económico podría ser significativo. Según estimaciones oficiales brasileñas y de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), los nuevos aranceles comprometen entre US$7.000 millones y US$11.000 millones en exportaciones, lo que representa entre el 18% y el 26% de las ventas brasileñas hacia el mercado estadounidense.
Sin embargo, Washington decidió excluir de la medida algunos productos considerados estratégicos para su economía, entre ellos carne vacuna, café, aeronaves y partes de aviones, con el objetivo de reducir el impacto sobre determinadas cadenas de abastecimiento.
La industria del calzado, entre las más golpeadas
Uno de los sectores que ya siente las consecuencias es el del calzado. Estados Unidos representa el principal destino de las exportaciones brasileñas de zapatos y concentra aproximadamente uno de cada cinco pares vendidos al exterior.
La Asociación Brasileña de Industrias del Calzado ya revisó sus proyecciones y ahora espera una caída del 7,1% en las exportaciones durante este año, casi el doble de la estimación inicial.
El empresario Toni Hajel, propietario de TH Shoes y presidente del sindicato del sector en la ciudad paulista de Franca, advirtió sobre la gravedad del escenario y aseguró que “no existe otro mercado capaz de reemplazar a EE. UU.”
Además, explicó que cerca del 40% de las exportaciones de calzado de la región, equivalentes a unos 650.000 pares anuales, tienen como destino Estados Unidos.
Según Hajel, “los nuevos aranceles harán inviables esas ventas”, lo que podría traducirse en despidos si Brasil no consigue renegociar la medida o acceder a una exención específica para el sector.
Temor por un deterioro duradero del comercio bilateral
Más allá del impacto inmediato sobre las exportaciones, economistas brasileños advierten que el mayor riesgo es la pérdida de confianza entre compradores e inversores.
El profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas, Gustavo Pessoa, sostuvo que “socava la confianza”, al considerar que la incertidumbre sobre futuras restricciones puede desalentar inversiones y alterar las cadenas de suministro construidas durante años.
De acuerdo con datos de la Confederación Nacional de la Industria, el comercio bilateral ya comenzó a resentirse. Durante el primer semestre del año, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos cayeron US$2.600 millones, equivalente al 13% respecto del mismo período de 2025, principalmente por la baja en productos industriales como hierro, acero, derivados del petróleo y pasta de celulosa.
La incertidumbre podría aumentar en las próximas semanas. Brasil también permanece bajo una investigación estadounidense por presuntas irregularidades vinculadas al trabajo forzoso, cuyo resultado se conocerá el 24 de julio. Si esa pesquisa concluye con nuevas sanciones, algunos productos podrían enfrentar un arancel adicional del 12,5%, elevando la carga total hasta el 37,5%.
En ese contexto, el ministro de Comercio de Brasil, Marcio Elias Rosa, reconoció que aún no existe claridad sobre el alcance de la futura decisión y afirmó: “Descubriremos si será acumulativa o no, si tendremos un 25% más un 12,5% o si obtendremos una exención”.





