Por Mariangeles Arnaez
La quinta vuelta de Calesita se dio este jueves 18 de junio. Calesita es un festival gastronómico colaborativo que comenzó en el año 2023 y que es una hermosa oportunidad para probar platos únicos de Argentina y de otros países de Latinoamérica. Tercera vuelta para mi, ya que descubrí este evento recién en 2024, pero no me perdí ninguna de las siguientes ediciones que se llevaron adelante siempre en el mes de junio. En cada una de esas celebraciones distintos restaurantes ubicados en Palermo abren sus puertas y reciben en sus cocinas a otros chefs invitados, algunos locales y otros, de países vecinos.
La propuesta es lúdica y generosa: En una misma noche recorrer las diferentes sedes y saborear distintos platos acompañados de cocteles y vinos. Para hacer este libre itinerario, salen de cada restaurant bondis (colectivos) gratuitos a lo largo de toda la duración del evento. No se trata de cualquier bondi, sino que son unos bellos modelos clásicos que circulaban en los 70 y 80 mayormente, y que acompañados de buena música, mucha luz negra y un puñado de alegres celadores, te van transportando a un espacio de diversión, juego y disfrute de todos los sentidos.

No hay reservas, no hay entrada, sólo pagas lo que comes y tomas. Eso sí, no podés quedarte más de 40 minutos en cada sede para que todos puedan recorrer la mayor cantidad posible en el orden que vos quieras. La fiesta termina como en todas sus ediciones en La Uat en Thames 1627.
En esta edición participaron Niño Gordo (Thames 1810), José el carnicero (Thames 2316), Julia (Loyola 807), Gran Dabbang (Av. Scalabrini Ortiz 1543), Victor (Soler 5130), Mercado de Liniers (Gorriti 6012) y el bar 3 Monos (Guatemala 4899).
La mayor parte, tanto de las sedes anfitrionas como de las cocinas invitadas, han sido distinguidas en alguna oportunidad por los Latin America´s 50 Best Restaurants y la Guía Michelin, como Bib Gourmand, o restaurantes destacados, y en algún caso, con el galardón de las preciadas estrellas. Pero lo más importante, es que en cada una de esas cocinas participaron talentosos chefs, que con productos incluso traídos desde sus países originarios, prepararon platos exquisitos y únicos, en ambientes íntimos y a la vez, con mucha identidad.

Este año las invitaciones fueron, en Niño Gordo: Harry Sasson, del prestigioso chef colombiano y los locales Ácido y Tapé Criollo, cocina fusión japonesa con sabores y técnicas de la cocina argentina.
En José el carnicero compartieron fuegos con El Chato de Colombia, el cordobés El Papagayo, y de Argentina también Aramburu, restaurante reconocido con dos estrellas Michelin.

Participaron En Julia nuestro vecino de Chile Demo Magnolia y los brasileros Bar da Dona Onça y Aiô, ambos restaurantes de San Pablo.
En Gran Dabbang cocinaron junto al chileno Casa las Cujas, Nelita de Brasil, prestigioso restaurante también de San Pablo destacado por su cocina integrada por mujeres, cuya chef Tássia Magalhães fue distinguida como mejor Chef femenina de Latinoamérica por los Latin America´s 50 Best Restaurant, y al local Ness.
Sumaron sus talentos en Victor, Lady Bee de Lima, Perú, Fukasawa de Chile y los locales Finca El Paraiso y Hong Kong Style.
Tambien participaron en la cocina a la vista de Mercado de Liniers, Umi de Panamá, desde Costa Rica, Sikwa, de Argentina, Alo´s, y por último, el chef principal de Casa Vigil (distinguido con estrella Michelin), Iván Azar.
Finalmente, en la barra de Tres Monos recibieron a los bartenders de El Gallo Altanero de México, y de Brasil, Hideout Speakeasy, todo ellos referentes de la coctelería de América Latina.
No puedo olvidar mencionar que en cada sede visitada, los camareros y camareras no se limitan sólo a tomar la comanda, sino que amablemente y con mucha pasión te explican cada plato y el orden o forma ideal de degustarlos. Lo mismo, de los tragos y vinos, que en esa edición fueron de la partida el Malbec y el Chardonay de la línea De Sangre de Luigi Bosca. Incluso en una de sus ediciones la mismísima Dolli Irigoyen, chef que fue invitada a Gran Dabbang, se acercaba a las mesas a contar como había elaborado sus platos y también a preguntar si te había gustado.

Este año la lluvia no nos permitió recorrer tanto como hubiéramos querido, pero como siempre terminamos encantados y con la panza feliz. La primera parada fue José el carnicero, que nos había quedado pendiente de otras ediciones. Allí, acompañado del Malbec de Luigi Bosca ($8.400.- la copa), probamos los Pinchos de pulpo de El Chato ($31.000.-), la Provoleta con pistachos, hongos y chocolate de José el carnicero ($22.600) y el Costillar al asador con berenjena ahumada y un delicioso chimi, servido dentro de una tortilla santiagueña ($33.000.-). Seguimos con Mercado de Liniers, por primera vez participando de Calesita, donde pedimos unos picantes y espectaculares Harumakis de pollo y papaya encurtida de Umi ($28.000.-), y las Ostras frescas servidas con maracuyá y sal picante de Sikwa ($35.000.-).

Por último, no pudimos evitar hacer la parada de siempre de todas las ediciones en el hermoso Niño Gordo, y disfrutar los dos platos servidos por Harry Sasson, la Encocada de langostinos, con albahaca morada, arroz jazmín de limonaria y coco ($24.100.-); y la Arepa de molleja de corazón, ají de maní y encurtidos ($32.000.-), que acompañamos en esta última sede con un Amargo Obrero con lima, mango y jengibre ($8.800) y un Americano Gancia con almibar, limón, té verde y jazmín ($8.800.-)

Sin dudas, nos quedamos con ganas de probar todos los platos y recorrer más sedes, pero con la certeza de que vamos a volver en las próximas ediciones. Si no conocían Calesita, síganlos en su Instagram @xcalesitax para enterarse de la próxima fecha que seguramente será el año próximo.





