A un año de la detención de Cristina Fernández de Kirchner, miles de militantes peronistas se congregaron este sábado en Parque Lezama, en la Ciudad de Buenos Aires, para participar de un banderazo convocado por La Cámpora bajo la consigna “Por Argentina. Por Cristina”. El acto tuvo como principal orador a Máximo Kirchner, quien defendió el liderazgo de la expresidenta, cuestionó a sectores internos del peronismo y dejó mensajes dirigidos al gobernador bonaerense Axel Kicillof, en medio de las crecientes tensiones dentro del espacio opositor.
La movilización coincidió con el Día de la Bandera y reunió a dirigentes, intendentes, legisladores nacionales y referentes del kirchnerismo. Entre los presentes estuvieron Mayra Mendoza, Federico Otermín, Mariel Fernández, Julián Álvarez, Leonardo Boto, Gustavo Menéndez, Damián Selci, Juan Ignacio Ustarroz y Marisa Fassi, además de figuras como Juan Grabois, Guillermo Moreno y Jorge Capitanich.

Desde el escenario, Máximo Kirchner buscó reinstalar la centralidad política de Cristina Fernández de Kirchner y dejó en claro que considera saldada cualquier discusión sobre la conducción del espacio.
“Está muy claro quién debe ser la conductora de este proceso”, afirmó ante una militancia que respondió con cánticos en favor de la exmandataria.
Mensajes a la interna y cuestionamientos a los dirigentes peronistas
Durante su discurso, el diputado nacional apuntó contra sectores del peronismo que, según su visión, comenzaron a cuestionar el liderazgo de Cristina recién después de su detención.
“Muchos esperaron para poner en duda esa conducción recién cuando Cristina estuvo presa. Pero cuando estaba libre y se presentó a la conducción del PJ, nadie asomó la cabeza”, lanzó.
El dirigente también criticó a quienes, según expresó, priorizan intereses personales por encima del proyecto político.
“El problema es que muchas veces hay dirigentes que ven al peronismo como un vehículo para acceder al poder y no como una doctrina que pone al pueblo de pie”, sostuvo.
En otro tramo de su exposición, dejó una frase que fue interpretada como un mensaje directo hacia dirigentes que mantienen posiciones más cercanas a sectores empresariales o a gobernadores dialoguistas.
“Si alguno piensa que esa mujer que le dio ocho años a la Argentina resta votos, quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y las petroleras en el Congreso nacional argentino”, disparó.
Además, cuestionó a gobernadores peronistas que acompañaron iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional y mencionó específicamente al mandatario catamarqueño Raúl Jalil por haber facilitado el tratamiento de reformas promovidas por la administración de Javier Milei.
El reclamo por Cristina y la unidad que no llega
La convocatoria también funcionó como una demostración de respaldo político a Cristina Fernández de Kirchner, quien continúa cumpliendo prisión domiciliaria mientras avanza el proceso judicial que la involucra.
En el inicio de su intervención, Máximo recordó advertencias que, según señaló, había formulado la expresidenta antes de quedar detenida.
“Hace un año Cristina nos decía que podían meterla presa, pero que las jubilaciones no iban a mejorar y que el salario de los trabajadores iba a seguir deteriorándose”, expresó.
El legislador sostuvo además que millones de argentinos siguen identificándose con la exmandataria y cuestionó las limitaciones políticas que, según afirmó, enfrenta el electorado kirchnerista.
“Hay millones de argentinos que quieren votar a Cristina y no pueden”, remarcó.
Sobre el cierre, insistió con la necesidad de construir unidad dentro del campo nacional y popular, aunque dejó una frase que volvió a exponer las diferencias internas.
“Nadie más que nosotros quiere la unidad del campo nacional y popular en la Argentina”, aseguró.
Sin embargo, su mensaje final fue interpretado como una crítica indirecta a Axel Kicillof y a quienes imaginan un recambio de liderazgo dentro del peronismo. “Queremos tener una candidata y no un candidato por default”, deslizó, profundizando un debate que sigue abierto y que aparece como uno de los principales obstáculos para ordenar a la oposición de cara a los próximos desafíos electorales.





