La compañía suiza Mercuria Energy Group concretó junto a Integra Capital, el fondo de inversión liderado por José Luis Manzano, la compra de los activos de Raízen en Argentina por US$ 1.420 millones. La operación, confirmada oficialmente este jueves, incluye la red de estaciones de servicio Shell, la refinería de Dock Sud y otros activos estratégicos del sector energético, consolidando una de las transacciones más importantes de los últimos años en la industria de combustibles del país.
El acuerdo involucra 894 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, dos aeroplantas ubicadas en Ezeiza y Aeroparque, además de terminales de combustibles en Arroyo Seco y Santa Fe. El cierre definitivo aún dependerá de las aprobaciones regulatorias y judiciales correspondientes.
Una operación que redefine el mapa energético argentino
La adquisición representa un paso estratégico para Mercuria, uno de los principales grupos independientes de comercialización de energía y materias primas del mundo. Fundada en Suiza en 2004, la compañía opera en más de 50 países y registra ingresos anuales superiores a los US$ 140.000 millones.
En Argentina, Mercuria ya tenía presencia a través de Phoenix Global Resources, una de las compañías con actividad en Vaca Muerta, donde comparte inversiones con Integra Capital.
La operación incorpora activos de gran relevancia para el mercado local. La refinería de Dock Sud concentra cerca del 14% de la producción nacional de combustibles, mientras que la red Shell posee una participación cercana al 18% del mercado argentino de expendio de combustibles, ubicándose como el segundo jugador detrás de YPF.
Fuentes del sector señalaron que José Luis Manzano desempeñó un papel clave en las negociaciones. Además, trascendió que también participan de la operación Edenor y el propio empresario mendocino, aunque los porcentajes finales no fueron oficialmente detallados.
Desde Mercuria destacaron que la adquisición forma parte de una estrategia de largo plazo para expandir su presencia en América Latina.
“Mercuria cuenta con la solidez financiera, la capacidad operativa y la visión a largo plazo necesarias para respaldar y hacer crecer este negocio”, afirmó Brian Falik, director global de inversiones del grupo.
Asimismo, agregó que la empresa buscará garantizar la continuidad operativa de toda la estructura adquirida.
“Nos comprometemos a garantizar la continuidad para empleados, clientes, proveedores y socios, al tiempo que invertimos de forma responsable en el desarrollo futuro de la plataforma”, sostuvo.
Qué pasará con la marca Shell y por qué Raízen decidió vender
Uno de los aspectos más importantes para los consumidores es que la marca Shell continuará operando en el país. Según trascendió, Mercuria alcanzó un acuerdo de licencia que le permitirá seguir utilizando la identidad comercial de la petrolera, por lo que no se esperan cambios visibles en las estaciones de servicio.
Los activos vendidos pertenecían a Raízen, el joint venture conformado en partes iguales por Shell y el conglomerado brasileño Cosan. Desde 2018, Raízen administraba el negocio de refinación y comercialización de combustibles en Argentina, mientras Shell mantuvo su actividad en la producción de petróleo y gas, especialmente en Vaca Muerta.
La venta forma parte del proceso de reorganización financiera que atraviesa Raízen a nivel internacional. La empresa busca reestructurar una deuda cercana a los US$ 13.000 millones y avanzar en acuerdos con sus acreedores.
En un comunicado, Mercuria remarcó que la Argentina seguirá ocupando un lugar estratégico dentro de sus planes de expansión.
“Argentina representa un mercado energético importante con sólidos fundamentos a largo plazo y oportunidades significativas de crecimiento operativo e inversión”, expresó la compañía.
La operación fortalece la presencia de Mercuria e Integra Capital en toda la cadena de valor energética y ratifica el atractivo que continúa generando el mercado argentino para los grandes jugadores internacionales, especialmente en un contexto donde Vaca Muerta y la infraestructura asociada aparecen como uno de los principales motores de inversión de la región.





